Experiencia seleccionada · Ciudad Ho Chi Minh
Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam
Un billete que se cuenta desde el primer embarque y no por día natural, en un autobús que cubre los bulevares mientras la ciudad de verdad ocurre por callejones donde el recorrido no puede entrar.
Un reloj de billete que arranca en el primer embarque
Una sola tarifa que abarca una noche y la mañana siguiente
Una cubierta superior abierta por encima del río de tráfico
Narración grabada que escuchas a tu ritmo
Un recorrido que te dibuja los distritos para caminarlos después
Una forma de cruzar la ciudad mientras aprendes a cruzar la calle
Un billete de veinticuatro horas para el autobús turístico de Ciudad Ho Chi Minh, que recorre en circuito el distrito central con techo abierto y comentario a bordo.
Un billete de este tipo suele contarse desde el primer embarque y no desde medianoche, lo que hace interesante empezar por la tarde: subes a las tres y el billete sigue válido a las tres del día siguiente, cubriendo dos tandas de luz en vez de una.
Eso importa aquí porque las dos mitades del día son de verdad distintas. Los edificios coloniales y los bulevares van bien por la mañana; el paseo del río y las fachadas iluminadas pertenecen a la noche, y un billete usado a caballo entre ambas noches consigue las dos cosas sin pagar dos veces.
Las direcciones de esta ciudad son un mapa en sí mismas. Un número con una barra —doce barra tres— no indica una planta ni un apartamento. Significa la casa tres dentro del callejón doce, y una segunda barra indica un callejón que sale de ese.
La consecuencia es que muchísimo de lo que ocurre aquí ocurre donde un autobús no entra. Barrios enteros de casas, talleres, cocinas y cafés se meten por pasajes de metro y medio de ancho, a los que se accede por un hueco en una hilera de tiendas que no anticipa nada de lo que hay detrás.
Así que usa el autobús para lo que sirve: cubrir distancias entre distritos, ir por encima del tráfico e identificar las bocas de callejón por las que merece la pena meterse después. Es una forma de leer el trazado, no un sustituto de estar dentro de él.
Aquí el tráfico no se detiene ante los peatones, y no se supone que lo haga. La técnica consiste en salir a paso lento y absolutamente constante y dejar que las motos te esquiven, cosa que harán siempre que no hagas nada brusco.
A casi todos les lleva un día o dos fiarse de eso. Un abono de autobús compra tiempo para aclimatarse sin dejar de cruzar la ciudad, y eso vale más en la primera jornada que el propio comentario.
La cubierta superior es abierta y sin sombra. Entre las once y las tres el sol allí arriba castiga, y es justo cuando hay menos tráfico y el circuito va más rápido.
En temporada de lluvias el agua llega deprisa y pasa deprisa. Para eso está el salón inferior, y arriba se vuelve a llenar diez minutos después.
Las frecuencias bajan por la tarde-noche, así que consulta la última salida en la parada en lugar de dar por hecho que el circuito sigue tarde. El comentario llega por auriculares que se reparten al subir, y conviene pedir unos nuevos.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Normalmente en el primer embarque y no a medianoche, así que el billete llega hasta la misma hora del día siguiente.
Porque cubre dos tandas de luz con un solo billete: los bulevares por la mañana y el paseo del río y las fachadas iluminadas por la noche.
No una planta. Doce barra tres es la casa tres dentro del callejón doce, y otra barra indica un callejón que sale de ese.
Porque buena parte de la ciudad está en pasajes de metro y medio a los que no llega ninguna ruta. El autobús te enseña las bocas, no lo que hay dentro.
Para las distancias entre distritos, para la altura sobre el tráfico y para entender el trazado lo bastante como para recorrerlo bien luego a pie.
A paso lento y constante, dejando que las motos te esquiven. Lo único peligroso es el movimiento brusco.
A mediodía no. Es abierta y sin sombra, y entre media mañana y media tarde el sol castiga.
El servicio se espacia al caer la noche, así que conviene leer el horario de la parada antes de contar con una vuelta tardía.