Experiencia seleccionada · Bali
Bali, Indonesia
Una colección levantada por un marchante que recompraba lo que había vendido, en torno a la década en que los pintores balineses empezaron a firmar.
Immerse yourself in the cultural heritage of Bali with a balance of traditional and contemporary pieces and elements.
Appreciate the cultural storytelling that begins with the architecture of the museum.
Have a look at exhibits crafted by local and foreign artists.
Learn about the history of the museum and how it supports Balinese visual and performing arts.
Obra que abarca encargos rituales y pintura moderna firmada
Una exposición temporal cambiante que conviene consultar antes de viajar
Piezas al aire libre a las que se llega por senderos ajardinados
Una visita libre, sin recorrido ni horario fijos
Cafetería y tienda para una pausa entre salas
Una entrada al ARMA, el Agung Rai Museum of Art de Ubud. El museo reúne una de las colecciones más personales de la isla, y el ritmo de la visita lo pones tú.
El museo lleva el nombre de Agung Rai, que empezó en los años setenta vendiendo pintura balinesa a los visitantes. Con el tiempo lamentó cuánta de la mejor obra de la isla se estaba marchando de ella y empezó a recomprarla: rastreando cuadros que él mismo había vendido y pagando por recuperarlos más de lo que había cobrado.
La colección de aquí nació de esa marcha atrás. No es un programa institucional de adquisiciones, sino el intento de un hombre de mantener un cuerpo de obra en la isla que lo produjo, y por eso el fondo resulta personal y no enciclopédico.
Antes de los años treinta, pintar en Bali era un trabajo ritual. Las piezas se hacían para templos y palacios, seguían asuntos y composiciones prescritos y no se firmaban: la idea del cuadro como declaración individual de una persona con nombre no venía al caso.
Eso cambió en unos diez años. Artistas europeos se instalaron en Ubud, trabajaron junto a pintores balineses y en 1936 se fundó una asociación de artistas entre figuras extranjeras y balinesas con la casa real de Ubud, que fijó criterios, gestionó las ventas y, sobre todo, empujó la autoría individual. Los pintores balineses empezaron a firmar, a elegir sus propios temas y a pintar para un mercado y no para un santuario. Casi todo lo que hay en este museo cae a un lado o al otro de ese cambio, y saber a cuál modifica lo que estás mirando.
El más influyente de aquellos artistas extranjeros vivió en Bali desde finales de los años veinte hasta la guerra y es la razón de que buena parte del arte balinés tenga el aspecto que tiene: introdujo la perspectiva y la composición individual en una tradición que no usaba ninguna de las dos, y contribuyó a dar forma a la danza del fuego que hoy ven los visitantes por toda la isla. Sus cuadros escasean en cualquier parte, y más todavía en la propia Bali.
Con una o dos horas se cubre de sobra. No incluye transporte y el museo queda apartado del centro de Ubud, así que organiza conductor o el paseo con antelación. Las visitas guiadas y las audioguías se reservan aparte, y los espectáculos o eventos especiales no entran en la entrada general salvo que tu bono lo indique.
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Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
De Agung Rai, que empezó en los años setenta vendiendo pintura balinesa a los visitantes y más tarde se puso a recomprarla, pagando a menudo más por recuperar una obra de lo que había cobrado por ella.
Porque lo es. Nació del intento de un hombre de mantener la mejor obra de la isla en la isla, y no de un programa institucional de adquisiciones.
No. Antes de los años treinta era trabajo ritual para templos y palacios, con asuntos y composiciones prescritos, y la firma no tenía cabida.
Se instalaron artistas europeos en Ubud y trabajaron codo con codo con pintores locales; en 1936 una asociación fijó criterios y empujó a firmar la obra.
Porque casi todo lo de aquí cae antes o después de ese cambio. Saber de qué lado está una pieza te dice si ves un encargo de templo o el tema elegido por un pintor.
Una o dos horas cubren de sobra las salas y los jardines. Nada de la visita está cronometrado.
No. Las visitas guiadas y las audioguías se reservan aparte, igual que los espectáculos y eventos especiales salvo que tu bono diga lo contrario.
No, y el museo queda apartado del centro de Ubud: organiza conductor o planifica el paseo antes de salir.