Experiencia seleccionada · Madrid
Madrid, España
Dos ciudades amuralladas al norte de Madrid: una cuya catedral hace de baluarte en la muralla medieval más completa de Europa, la otra con un acueducto romano montado sin una gota de mortero.
Book with The Trip Club and journey back through the historical past of Spain on this guided tour.
Experience the magic of the magnificent Castle (Alcázar) of Segovia.
Gaze in awe at the impressive Roman aqueduct of Segovia, built without a drop of mortar or cement.
Discover the 6th Century fortified city of Avila that is the epitome of old Spain.
Paradas fotográficas en las murallas medievales completas de Ávila y en su plaza mayor
Paseos guiados por los cascos antiguos de ambas ciudades
El acueducto romano de cerca y las vistas amplias hacia el Alcázar
Tiempo propio en Segovia para comer y callejear
Un autocar cómodo entre Madrid, Ávila y Segovia
Ávila y Segovia están a cosa de una hora la una de la otra en la meseta al noroeste de Madrid, y cada una se define por una obra de ingeniería. Una es un recinto de murallas del siglo XI que ninguna carretera ha llegado a romper; la otra, un acueducto del siglo I que abasteció de agua a la ciudad hasta hace nada. Ambas merecen el viaje por razones que van más allá de las fotos.
Un autocar hacia el norte por la llanura hasta la ciudad amurallada, un paseo guiado allí, después hacia el este hasta la segunda ciudad para el acueducto, las calles viejas y tiempo propio antes de volver a Madrid.
El dato que detiene a la gente en la plaza. Unos veinte mil sillares de granito se levantan en doble hilera de arcos de casi treinta metros en su punto central, y no hay mortero en ninguna parte. Cada bloque está cortado de modo que su propio peso y el empuje de los vecinos mantienen toda la estructura en compresión. Se construyó bajo los emperadores romanos en el siglo I y seguía llevando agua a la ciudad en la segunda mitad del XX.
La parte que nadie pone en una postal. A finales del siglo XX las emisiones de los vehículos que circulaban bajo los arcos y junto a ellos atacaban químicamente el granito, que además se desgranaba por siglos de intemperie. Se desvió el tráfico y arrancó un largo programa de conservación. Lo que estás mirando ha corrido más peligro en los últimos ochenta años que en los mil novecientos anteriores.
Lo que hace singular a la primera ciudad. Su recinto corre dos kilómetros y medio con ochenta y ocho torreones y ha llegado prácticamente completo, lo que ya es raro. Pero fíjate en el lado este: el ábside de la catedral no está simplemente junto a la muralla, es uno de sus cubos, un tambor macizo de piedra integrado en la defensa. La iglesia es un baluarte. Mira de cerca la fábrica en otros tramos y encontrarás lápidas romanas y figuras zoomorfas más antiguas reutilizadas como material.
Un trozo de historia que la ciudad tardó en reconocer. Teresa, nacida aquí en 1515 y la reformadora más célebre de su orden, venía de una familia de conversos. A su abuelo lo procesó la Inquisición en Toledo y lo hicieron desfilar penitente por las calles antes de que la familia comprara una hidalguía y se mudara. El vínculo se silenció durante siglos y solo lo establecieron con firmeza los estudiosos del siglo XX. Cambia cómo se lee lo que escribió sobre el refugio interior.
Merece una pequeña corrección. La fortaleza del espolón, al otro extremo de la segunda ciudad, parece una ilustración, y se repite sin descanso que inspiró un famoso castillo de dibujos animados, afirmación repetida en todas partes y documentada en ninguna. Lo que sí está documentado es que el edificio ardió en 1862 y que las agudas agujas de pizarra que le dan esa silueta forman parte de la reconstrucción posterior. El cuento de hadas es decimonónico.
El paseo guiado y el transporte están incluidos; la entrada a la fortaleza, a las catedrales y a los museos no lo está. Lleva euros y decide de antemano qué único interior quieres, porque no da tiempo a varios.
Un apunte práctico que pilla a la gente. La primera ciudad está por encima de los mil cien metros y es la capital de provincia más alta de España. Hace habitualmente varios grados menos que en Madrid, el viento cruza la llanura sin nada que lo frene y estar en un adarve expuesto en marzo es otra cosa que caminar por una calle madrileña.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Cada uno de sus cerca de veinte mil sillares de granito está cortado para que su propio peso y el empuje de los vecinos mantengan la estructura en compresión. Nada los liga. Se construyó en el siglo I y siguió llevando agua hasta el XX.
Sí, hace poco. A finales del siglo XX las emisiones de los vehículos que pasaban bajo los arcos y junto a ellos atacaban químicamente el granito, sumadas a siglos de intemperie. Se desvió el tráfico y siguió un largo programa de conservación.
Se conservan prácticamente completas a lo largo de dos kilómetros y medio con ochenta y ocho torreones, y el ábside de la catedral está construido como uno de sus cubos. La iglesia es literalmente parte de la defensa.
Venía de conversos. A su abuelo lo procesó la Inquisición en Toledo y lo pasearon en penitencia antes de que la familia comprara una hidalguía y se mudara. El vínculo se silenció siglos y solo lo fijaron con firmeza los estudiosos del siglo XX.
Se dice en todas partes y no se documenta en ninguna. Lo seguro es que el edificio ardió en 1862 y que las agujas apuntadas de pizarra que le dan esa silueta datan de la reconstrucción posterior.
No. El paseo guiado y el transporte sí; el acceso a la fortaleza, las catedrales y los museos se resuelve ese día.
Más que en Madrid, de forma constante. Ávila está por encima de los mil cien metros, es la capital de provincia más alta de España, y el viento cruza la llanura sin nada que lo corte.