Experiencia seleccionada · Bali
Bali, Indonesia
Entrada a un parque dispuesto según la línea que Wallace trazó en el estrecho de al lado, donde treinta kilómetros de agua profunda mantuvieron separadas las aves de dos continentes y unos minutos a pie cruzan entre ambas.
Huddle together with colorful avian creatures at the Bali Bird Park!
Visit the gigantic bird sanctuary home to over 1,000 birds of 250 different species in this immersive Bali day tour.
Watch majestic birds of prey as they soar overhead and swoop down for an elaborate show finish!
Don't miss the wildlife shows that Bali Bird Park has in store for you.
See real-life Komodo dragons, the reptilian inspiration for the famous character, King Kong!
Bali Bird Park is suitable for everyone, book the ticket and get amazing deals from The Trip Club.
Recintos organizados por regiones siguiendo una frontera faunística real
Especies de ambos lados de un estrecho que ningún puente de tierra glacial llegó a cerrar
Aves papúes cuya parada nupcial justifica la espera
Nada de por medio entre tú y los residentes en buena parte de la colección
Un terreno plantado como colección botánica tropical
Un circuito llano y con sombra, ideal para una mañana sin prisa
Entrada con fecha al Bali Bird Park, la colección transitable que hay cerca de Batubulan, donde los aviarios se organizan por regiones y no por especies y la plantación es en sí misma una colección botánica.
Navega hacia el este de Bali rumbo a Lombok y cruzarás unos treinta kilómetros de mar. Al otro lado las aves cambian. No de forma gradual, como ocurre a lo largo de una costa, sino de golpe: cacatúas y mieleros en un lado, pájaros carpinteros y barbudos en el otro.
Alfred Russel Wallace lo advirtió en los años cincuenta del siglo XIX y trazó una línea por el estrecho, y resultó marcar algo real. El canal es profundo, así que cuando el nivel del mar bajó durante las glaciaciones y buena parte de este archipiélago se soldó en una sola masa de tierra, ese hueco concreto siguió inundado. Los animales asiáticos caminaron hasta Bali y ahí se detuvieron. Los australasianos llegaron a Lombok y se detuvieron también. Dos faunas a treinta kilómetros que nunca se mezclaron.
El parque está dispuesto siguiendo esa idea, y por eso pasar de un recinto al siguiente puede llevarte a través de una frontera que ningún animal de aquí habría cruzado por su cuenta.
Los residentes más espectaculares vienen del lado papú, y hay un motivo por el que esas especies resultan desconocidas para el ojo europeo pese a un siglo de entusiasmo por ellas. Hacia 1900 sus pieles eran una mercancía de moda: las plumas iban a los sombreros a razón de decenas de miles de aves al año, embarcadas desde estas islas hacia las sombrererías de Londres, París y Nueva York.
El comercio se hundió solo cuando se legisló contra la importación de plumas en los años veinte, que es más o menos cuando esas aves dejaron de ser un accesorio y pasaron a ser un tema de estudio. Su comportamiento de exhibición, enteramente evolucionado para verse desde abajo por un público muy concreto, es lo que aquí merece la espera.
Los loros y cacatúas grandes superan con normalidad los cincuenta años, y algunos sobreviven a quienes los criaron. Un parque de aves es por tanto un compromiso largo antes que una exposición cambiante: muchos de sus habitantes seguirán aquí dentro de treinta años.
Eso también moldea la visita. No son animales que te ignoren. En los aviarios transitables las aves están a la altura de los ojos y sin barrotes, observan lo que haces con las manos, y todo lo brillante o suelto les interesa.
Las aves están activas temprano y calladas durante el calor del mediodía, así que las dos primeras horas tras la apertura son las que cuentan. Las demostraciones de vuelo libre se anuncian en un tablón de la entrada y no en un horario fijo.
Los caminos son llanos y con sombra, y el circuito entero se hace cómodo a paso lento. La lluvia aquí es fuerte y breve; los tramos cubiertos la convierten en una pausa y no en un final.
Dar de comer a las aves cualquier cosa propia no está permitido, y el flash se desaconseja cerca de los aviarios.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Una frontera faunística que atraviesa el estrecho al este de Bali y marca dónde acaban las especies asiáticas y empiezan las australasianas, identificada por un naturalista en los años cincuenta del siglo XIX.
Ese canal es profundo, así que siguió inundado cuando bajó el nivel del mar en las glaciaciones y el resto del archipiélago se unió, y los animales de cada lado no pudieron cruzar a pie.
Sus plumas fueron una mercancía de moda hacia 1900 y se embarcaron cantidades enormes para sombreros hasta que en los años veinte se legisló contra su importación.
Los loros y cacatúas de gran tamaño pasan con regularidad de los cincuenta años, así que buena parte de una colección así sobrevive a quienes la montaron.
Muchos son transitables, lo que deja a las aves a la altura de los ojos sin nada de por medio, y prestan mucha atención a las manos y a los objetos sueltos.
Temprano. Se apagan durante el calor del mediodía, así que las dos primeras horas tras abrir son las productivas.
Se publican en un tablón de la entrada el mismo día, no en un calendario previo.
Los chaparrones son fuertes y cortos, y los tramos cubiertos los convierten en una pausa y no en el final de la visita.