Experiencia seleccionada · Cebu
Cebu, Phillippines
El único primate que no come más que animales, un bosque plantado sobre terreno pelado y unos muros de iglesia hechos con arrecife.
Baclayon Church:- It's one of the oldest churches in the Philippines. It is also one of the most well preserved Jesuit-built churches in the region.
Chocolate Hills Natural Monument:- The most famous tourist attraction of Bohol boasts 1,268 cone-shaped hills.
Blood Compact Monument:- This was considered as the first "Treat of Friendship" between Europe and Asia.
The Philippine Tarsier (Tarsius syrichta) is one of the smallest primates in the world. Most active at night, their diet consists of insects.
Loboc River and its serene waters are best appreciated with a fascinating ride on motorized pump boats adorned with buntings and native crafts.
Un mirador panorámico sobre las colinas cónicas
Observación cercana y silenciosa de un primate nocturno que vive en pocos sitios
Una iglesia colonial de piedra con un pequeño museo de objetos
Kilómetros de madera plantada donde antes había terreno pelado
Una isla a la que se llega y de la que se vuelve por mar en un solo día
Un día de doce horas de Cebú a Bohol y vuelta, cruzando en ferri y recorriendo la isla por carretera: las colinas cónicas, un santuario de tarseros, una iglesia colonial de piedra y un bosque de caoba plantado.
Los tarseros no son monos pequeños. Son una rama antigua y propia de la familia de los primates, y casi todo en ellos es insólito. Cada ojo tiene aproximadamente el tamaño de su cerebro, demasiado grande para girar en la cuenca, y por eso el tarsero gira la cabeza, casi media circunferencia. No pueden digerir vegetales en absoluto: insectos, lagartijas, pájaros pequeños y nada más. Ningún otro primate del planeta es enteramente carnívoro.
También son muy sensibles al estrés, y por eso las normas del santuario son estrictas y conviene respetarlas. Sin flash, sin tocar, sin levantar la voz y sin acercarse más de lo que permitan los guías. Un tarsero mal mantenido no dura mucho, y los santuarios existen justamente por lo que ocurrió cuando la gente se los llevaba a casa.
El corredor denso de caobas por el que circulas se plantó en los años sesenta y setenta como proyecto de reforestación sobre un terreno arrasado. Impresiona de verdad al atravesarlo y es, a la vez, un monocultivo de una especie que no es filipina y que sostiene mucha menos fauna de la que albergaría un bosque nativo del mismo tamaño. Es un éxito paisajístico y un apaño ecológico al mismo tiempo, y merece verse como ambas cosas.
Baclayon está entre las iglesias de piedra más antiguas del país, levantada con bloques de coral cortados del mar, secados y asentados con mortero de cal. La tradición sostiene que a ese mortero se le añadieron claras de huevo por millares para ligarlo, y que las yemas iban al pueblo, un detalle que se repite en las iglesias de época española de las islas. Lo que está fuera de duda es el material: los muros son arrecife.
El crucero con almuerzo por el Loboc es la parte que casi todo el mundo da por incluida, y normalmente no lo está. Si lo quieres, gestiónalo al reservar en vez de descubrir la situación en el embarcadero.
Es un día largo: se pasa moviéndose casi todo el tiempo, entre dos travesías en ferri y un circuito completo de la isla. Las entradas se pagan por lo general el mismo día, así que lleva moneda local en billetes pequeños. Al mirador de las Chocolate Hills se sube por una escalera, y el santuario de tarseros exige silencio.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Porque sus ojos no se mueven. Cada ojo tiene más o menos el tamaño del cerebro del animal y está fijo en la cuenca, así que gira la cabeza: casi media circunferencia.
Solo animales: insectos, lagartijas, pájaros pequeños. No digieren nada vegetal, lo que los convierte en el único primate enteramente carnívoro.
Los tarseros son muy sensibles al estrés y llevan mal el cautiverio. Sin flash, sin tocar, sin voces altas y sin acercarse más de lo que permitan los guías.
No. Se plantó en los sesenta y setenta para reforestar un terreno arrasado y es un monocultivo de una especie no autóctona: impresiona al atravesarlo, pero sostiene mucha menos fauna que un bosque nativo.
Con bloques de coral cortados del mar, secados y asentados en mortero de cal. La tradición dice que se le añadieron claras de huevo por millares, y que las yemas iban al pueblo.
Normalmente no, aunque casi todo el mundo lo supone. Si lo quieres, gestiónalo al reservar y no en el embarcadero el mismo día.
Unas doce horas, y la mayor parte se pasa en movimiento: dos travesías en ferri más un circuito completo de la isla por carretera.
Sí, en billetes pequeños de moneda local. Las entradas suelen pagarse el mismo día y no por adelantado.