Experiencia seleccionada · Cebu
Cebu, Phillippines
Un monumento que un viudo levantó a escala de edificio de Estado, y campos de flores plantados para cubrir tumbas en noviembre.
Temple of Leah:-This greek inspired mansion is worthy of an instgram post. The temple has an art gallery, museum and library.
Sirao Flower Garden:-You will see arrays of colorful flowers with spectacular view of the countryside. Most abundant are the celocia flowers.
Tops Lookout:-This 2,000 feet high viewing deck, provides a stunning 360 degrees view of Cebu City.
Un memorial de duelo construido a escala de edificio público
Fincas de flores en activo por las que se puede caminar
En los días más claros la vista pasa de Mactan y alcanza Bohol
Aire bastante más fresco que la costa unos kilómetros más abajo
Un conductor que se ocupa de una carretera de cresta empinada y transitada
Seis horas en los cerros de detrás de Cebú: los miradores de la cresta de Busay, los campos de flores de Sirao y el monumento privado conocido como Templo de Leah, con conductor y guía encargándose de la subida.
La construcción de aire romano de la ladera no es un monumento público ni un lugar de culto. La levantó un empresario cebuano como memorial a su mujer de décadas, Leah, tras su muerte: un duelo privado con la escala de un edificio de Estado, con una figura de bronce de ella dentro y filas de columnas mirando al mar.
Nunca se ha terminado y lo financia la familia y nadie más, y por eso la visita es a algo a medio construir. A algunos visitantes les parece excesivo. Esa lectura pasa por alto lo que es: la respuesta de un viudo cualquiera ante la pérdida, ejecutada con unos medios poco corrientes.
Los campos de Sirao existen por una costumbre nacional. La celosía que aquí se cultiva en bloques densos de rojo y amarillo se plantó como flor de corte para Undas, los días de comienzos de noviembre en que las familias filipinas limpian las tumbas de los suyos y las cubren de flores. Laderas enteras se dedicaron a producir lo suficiente para una sola semana del año.
Lo que cambió fue la fotografía. Los campos eran tan llamativos que la gente empezó a venir a plantarse en ellos, y las fincas descubrieron que dejar entrar visitantes tenía más sentido que limitarse a cortar y vender. El jardín que recorres es un cultivo en activo que encontró una segunda vida.
Cebú se asienta en una plataforma costera estrecha con una espina montañosa justo detrás, y queda muy poco llano. El resultado es que la ciudad lleva años creciendo hacia arriba, hacia estos cerros: por eso la carretera de la cresta está flanqueada de casas y restaurantes en vez de bosque, y por eso la vista hacia abajo es la de una ciudad apretada contra su propia geografía.
Además aquí arriba hace varios grados menos, que es el motivo más antiguo por el que la gente subía.
Cada atracción cobra su entrada en la puerta y nada de eso entra en la reserva, así que lleva billetes locales. La nube se posa a menudo en la cresta, sobre todo por la tarde, y la vista larga no está garantizada ningún día. Calza algo con agarre: los senderos del jardín y las terrazas del templo son irregulares y ambos resbalan tras la lluvia.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Se inspira en la arquitectura romana y hay quien lo llama el Taj Mahal cebuano, comparación que su constructor nunca buscó.
No, y tampoco lo gestiona la ciudad. Lo financia la familia y sigue sin terminarse, así que se visita una estructura a medio construir y no un monumento acabado.
Sirao cultivaba hortalizas para los mercados de la ciudad —zanahoria, repollo— antes de que los agricultores pasaran esos mismos bancales a flores para las tumbas de noviembre.
No. Eran fincas que abastecían una semana de demanda nacional. La fotografía trajo gente que quería plantarse en los campos, y dejarla entrar pasó a formar parte del negocio.
Cebú tiene una plataforma costera estrecha y una espina montañosa justo detrás. Casi sin llano libre, la ciudad lleva años creciendo hacia arriba, hacia estos cerros.
Varios grados menos, que es el motivo original por el que se subía antes de que existiera ninguna atracción.
No: cada sitio cobra la suya en la puerta, así que lleva billetes locales para cada parada.
No siempre. La nube se posa con frecuencia en la cresta, sobre todo por la tarde, y ningún operador puede prometer horizonte despejado un día concreto.