Experiencia seleccionada · Tokio
Tokio, Japón
Una hora de puentes que no se repiten, un puente levadizo que dejó de abrirse y una bahía cuyas islas se levantaron para sostener cañones.
Choose between the Asakusa and Odaiba route and get a chance to see a variety of attractions along the way.
Una hora de Tokio vista al nivel del agua y no de la calle
Una docena de pasos bajo puentes, cada cruce con un diseño propio
El Tokyo Skytree entero desde el río y el Rainbow Bridge desde la bahía
Llegada directa a los muelles del frente marítimo de Odaiba
Un crucero de una hora en la Tokyo Mizube Line desde Asakusa, río Sumida abajo, hasta salir a la bahía de Tokio en Odaiba, pasando bajo una docena de puentes por el camino y terminando en los muelles del paseo marítimo.
Los barcos salen del embarcadero, a unos minutos a pie del Sensō-ji. Los asientos están bajo techo, con ventanales, y hay cubierta a popa, que es donde acaba casi todo el mundo. La ruta es un servicio regular y no una visita comentada, así que el ritmo es tranquilo y el interés está en lo que va pasando.
El terremoto de 1923 y el incendio posterior arrasaron casi todos los cruces del Sumida. La reconstrucción tomó una decisión deliberada: en vez de repetir un diseño, cada puente nuevo usaría un tipo estructural distinto. Así, en una sola hora pasas bajo un puente colgante autoanclado, arcos atirantados, un voladizo y varias vigas de alma llena, levantados todos con pocos años de diferencia. Es casi un catálogo al aire libre de la ingeniería de puentes de los años veinte, y explica que el río cambie de aspecto cada pocos centenares de metros.
Cerca de la desembocadura, el puente Kachidoki se construyó en 1940 con un tramo basculante que se partía por el medio y se alzaba para dejar pasar barcos aguas arriba. Durante décadas se abrió varias veces al día. Al crecer el tráfico rodado y desplomarse el transporte fluvial de mercancías, las aperturas pasaron de servicio a estorbo, y la última fue en los años setenta. La maquinaria sigue dentro.
Cuando en 1853 aparecieron los buques de guerra estadounidenses, el shogunato empezó a levantar islas artificiales atravesando la boca de la bahía y a montar cañones en ellas. Daiba significa batería de artillería, y el honorífico o- se quedó pegado al nombre. Los cañones nunca llegaron a disparar en combate; los fuertes quedaron obsoletos casi al momento. Dos de las islas originales sobreviven, y a una de ellas, hoy parque público, se puede entrar a pie.
El Tokyo Skytree se alza sobre la ribera con 634 metros. La cifra no salió de un cálculo estructural sino de una elección: 6-3-4 puede leerse mu-sa-shi, el nombre de la antigua provincia que cubría esta parte de la llanura. Desde el agua cabe entera en un encuadre, cosa difícil desde las calles de su base.
En el extremo de Asakusa, el edificio negro rematado por una enorme forma dorada pertenece a una cervecera. Se diseñó en 1989 como una llama y se montó en horizontal porque la versión vertical resultó imposible de fijar; Tokio lleva desde entonces burlándose de ella con cariño.
Se embarca en el muelle y no en una parada, así que llega con margen: las salidas siguen horario y los barcos no esperan. El servicio puede suspenderse con viento fuerte o lluvia intensa. El tramo de bahía es bastante más fresco y ventoso que el del río.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
No. Es un autobús acuático de línea y no una visita guiada, así que ves pasar la ciudad a tu aire.
Hay cubierta abierta a popa además de los asientos interiores. En el tramo de bahía hace bastante más fresco y viento que en el río.
Tras el terremoto de 1923, la reconstrucción dio a propósito a cada cruce un tipo estructural diferente. El resultado es un museo en activo de la ingeniería de los años veinte repartido en una sola hora de navegación.
Daiba significa batería de artillería. Las islas se levantaron en 1853 para defender la bahía de los buques de guerra estadounidenses, quedaron obsoletas casi de inmediato y jamás dispararon en combate. Dos siguen ahí.
Porque 6-3-4 puede leerse mu-sa-shi, el antiguo nombre provincial de esta parte de la llanura. La altura se eligió por el juego de palabras, no salió del cálculo.
El servicio puede suspenderse con viento fuerte o lluvia intensa. Por lo demás las salidas siguen un horario fijo y los barcos no esperan a quien llega tarde.
Cubre el trayecto reservado. Un billete de ida termina en Odaiba, donde los muelles te dejan a un paseo de los parques y las tiendas del frente marítimo.