Experiencia seleccionada · Florencia
Florencia, Italia
Qué te da realmente el acceso preferente, por qué la subida a la cúpula no entra, por qué la fachada es del XIX y la cofradía encapuchada del segundo museo.
Get to know one of the most revered cathedrals in Italy in this exciting tour of Florence Duomo.
Get a closer and more intimate look of this beauty when you join this one hour guided exploration.
No need to worry about the long lines as this tour also include skip-the-line access.
Entrada preferente a la catedral, evitando la cola principal
Una hora de introducción guiada a la arquitectura y la historia del edificio
Contexto sobre los artistas de su decoración, Vasari y Zuccari entre ellos
La entrada al Museo de la Misericordia incluida
Una hora en la catedral de Florencia con guía, más un segundo museo pequeño del que casi nadie ha oído hablar. El acceso preferente que compras es lo que hace que merezca la pena reservar: el templo en sí admite visitantes sin billete, así que lo que pagas es un guía y una vía que evita la cola, la cual en temporada rodea el edificio.
La subida a la cúpula, no. Esa es una reserva horaria aparte, que se vende con meses de antelación, con 463 escalones y sin ascensor, y es la decepción más habitual asociada a reservas como esta. El campanario y el baptisterio también van por separado. Si has venido a Florencia por subir, organízalo antes de llegar.
La gente da por hecho que el frente de mármol policromado es medieval. El medieval se derribó en 1587 y la catedral estuvo casi trescientos años con la fachada de ladrillo desnudo. Lo que hoy fotografías se diseñó y se construyó entre 1871 y 1887, lo que la hace más joven que la Estatua de la Libertad.
El vano que había que cubrir era demasiado ancho para el método habitual, que consistía en levantar una cimbra de madera, colocar la fábrica encima y retirar la estructura después: ningún bosque de la Toscana daba vigas tan largas. Brunelleschi ganó el encargo sin explicar del todo su solución y la levantó entre 1420 y 1436 sin ninguna cimbra, colocando el ladrillo en espina de pez, un aparejo que traba cada hilada con la anterior y deja que la estructura se sostenga sola mientras sube. No dejó un juego completo de planos. Cuatro millones de ladrillos después, sigue siendo la mayor cúpula de fábrica jamás levantada.
La esfera de cobre dorado de la cima se hizo en el taller de Verrocchio y se izó en 1471, observada de cerca por un aprendiz joven llamado Leonardo, que dibujó la maquinaria de elevación. Un rayo la alcanzó en 1601 y cayó. Un disco de mármol embutido en el pavimento de fuera marca dónde aterrizó.
Quien viene acostumbrado a las grandes iglesias romanas suele encontrar decepcionante el interior. Es porque casi toda la escultura que pertenecía a este sitio se trasladó hace mucho al museo propio de la catedral, al otro lado de la plaza, para protegerla, y ese no es el museo incluido en esta reserva. Lo que queda es escala, ladrillo y el enorme juicio pintado que cubre el interior de la cúpula, empezado por Vasari y terminado tras su muerte por Zuccari.
En el muro interior de la entrada hay un reloj pintado por Uccello en 1443, de una sola aguja, que gira en sentido contrario a las agujas y está marcado en veinticuatro horas que terminan al ocaso y no a medianoche. Lleva casi seis siglos midiendo esa hora italiana antigua y todavía funciona.
La Misericordia se fundó en 1244 y ha funcionado sin interrupción desde entonces, lo que la convierte en una de las organizaciones de voluntarios más antiguas del mundo. Sus miembros llevaban a los enfermos y enterraban a los muertos con capuchas negras que cubrían el rostro, para que la persona socorrida nunca pudiera identificar a quien la ayudaba y nadie pudiera apuntarse el mérito de la caridad. Siguen llevando ambulancias en esta ciudad, y las capuchas todavía salen en las ocasiones solemnes.
Hay que llevar hombros y rodillas cubiertos, y se comprueba en la puerta. Las bolsas grandes se rechazan. El comentario va en inglés y en español, y la cancelación es gratuita hasta un día antes.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Un guía y la entrada preferente. La catedral admite visitantes sin billete, pero en temporada la cola rodea el edificio, así que el valor está en saltársela con alguien que te explique lo que ves.
No, y este es el malentendido más común. La subida es una reserva horaria aparte que sale con meses de antelación, con 463 escalones y sin ascensor. El campanario y el baptisterio también se reservan por separado.
No. La fachada medieval se derribó en 1587 y la catedral estuvo casi tres siglos con el ladrillo desnudo. El frente policromado actual se construyó entre 1871 y 1887.
Sin la cimbra de madera que normalmente exigiría esa luz, porque no existían vigas lo bastante largas. Brunelleschi colocó el ladrillo en espina de pez, un aparejo que traba cada hilada con la anterior y deja que la obra se sostenga sola al subir.
Marca dónde cayó la bola dorada de la linterna tras el rayo de 1601. La bola se había hecho en el taller de Verrocchio y se izó en 1471, ante la mirada de un joven Leonardo que dibujó los aparejos de elevación.
Porque casi toda su escultura se trasladó, para protegerla, al museo propio de la catedral al otro lado de la plaza, que es un museo distinto del incluido aquí. Queda la escala, el ladrillo y el juicio pintado del interior de la cúpula.
Una cofradía laica fundada en 1244 y en funcionamiento desde entonces, cuyos miembros trabajaban encapuchados para que los socorridos nunca pudieran identificarlos. Todavía hoy lleva ambulancias en Florencia.