Experiencia seleccionada · Hamburg
Hamburg, Alemania
Una ciudad de almacenes sobre troncos de roble, un edificio con forma de proa y un barrio nuevo levantado sobre colinas en lugar de tras diques.
Learn how Hamburg's busy port industry helped put the city on the map in this cruise tour
Get to know the history of Hamburg while also visiting some of its attractions including the Elbphilharmonie
Be in awe of the city's structures over water like the Speicherstadt, the world's largest warehouse district
You're sure to have a new appreciation for Hamburg after joining this one-of-a-kind exploration of the city
Dos horas sobre el agua con vistas panorámicas del frente marítimo
El histórico barrio de almacenes de la Speicherstadt, visto desde los canales
La arquitectura moderna de HafenCity desde la embarcación
Un final junto al Chilehaus, en el barrio Kontorhaus
Comentario sobre el comercio de café, té y alfombras orientales de Hamburgo
Dos horas sobre el agua atravesando el puerto en activo de Hamburgo, ante la ciudad de almacenes de ladrillo, el barrio nuevo levantado sobre colinas artificiales y el edificio de oficinas con forma de proa. El comentario acompaña todo el trayecto, y la ruta es la que enseña sobre qué se construyó la ciudad.
Embarcas en el muelle y la embarcación sale por las dársenas, lo bastante cerca de las terminales de contenedores y los diques secos como para captar su escala, y luego gira hacia los canales que hay detrás del barrio de almacenes. El comentario cubre la historia del puerto y el comercio que lo hizo: café, té, especias y alfombras. El crucero termina cerca del barrio Kontorhaus y del Chilehaus. Dos horas, con asiento y acceso a cubierta.
La Speicherstadt es el mayor conjunto de almacenes del mundo levantado sobre pilotes de madera, construido entre 1883 y 1927 sobre miles de troncos de roble hincados en la marisma blanda del río. La madera aguanta porque queda permanentemente por debajo del nivel freático y nunca toca el aire. Encima, ladrillo rojo, contraventanas de hierro y hastiales góticos: un barrio industrial vestido de barrio catedralicio, hoy protegido por la UNESCO junto con el distrito de oficinas contiguo.
Cada fachada de almacén lleva aparejos y vigas voladas en vez de muelles de carga, porque aquí la mercancía nunca se llevaba a través del edificio: se izaba directamente desde una gabarra del canal hasta la planta que la necesitaba. Todo el barrio quedaba fuera del límite aduanero, así que el té, el café y el cacao podían almacenarse sin gravamen hasta venderse. Hamburgo sigue moviendo más alfombras orientales que ningún otro sitio del planeta, y la mayoría pasa por estos desvanes.
El Chilehaus se terminó en 1924 con unos cuatro millones y medio de ladrillos oscuros, y donde convergen dos calles su esquina se estrecha hasta una punta que se alza como la proa de un barco viniendo hacia ti. Lo levantó un comerciante que hizo su fortuna con el salitre chileno, de ahí el nombre. Sitúate en la esquina oriental y la ilusión es completa.
HafenCity, el distrito nuevo que crece sobre suelo portuario antiguo, no está protegido por diques. Cada calle y cada edificio se asientan sobre un montículo artificial de ocho o nueve metros, de modo que un temporal simplemente circula por los niveles bajos y se retira mientras la vida sigue arriba. Desde el agua se ven los zócalos escalonados que eso genera. La sala de conciertos de su punta es una ola de cristal posada sobre un almacén de cacao de los años sesenta, con el ladrillo antiguo dejado exactamente como estaba.
Hamburgo no está ni cerca del mar y, aun así, el Elba sube y baja aquí más de tres metros dos veces al día. El puerto siempre ha trabajado a ese compás, y lo verás en los pontones, las escalas y las líneas de agua marcadas en cada pilote.
El viento en aguas abiertas es más frío que en las calles, así que lleva una capa incluso en verano. Llegar al muelle corre de tu cuenta. La cancelación es gratuita hasta un día antes.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Las dársenas del puerto, cerca de las terminales de contenedores y los diques secos, y después los canales tras el barrio de almacenes, terminando junto al barrio Kontorhaus y el Chilehaus. El comentario acompaña todo el recorrido.
Porque el terreno es marisma fluvial. Entre 1883 y 1927 se hincaron miles de troncos de roble, y aguantan porque quedan permanentemente bajo el nivel freático, donde no les llega el aire.
Son aparejos de izado. La mercancía nunca se llevaba a través de estos edificios: se subía directamente desde una gabarra del canal a la planta que la necesitaba, y por eso no hay muelles de carga.
Un edificio de oficinas de 1924 hecho con unos cuatro millones y medio de ladrillos oscuros, cuya esquina se estrecha en punta como la proa de un barco. Lo levantó un comerciante enriquecido con el salitre chileno, de ahí el nombre.
No tiene diques. Cada calle y cada edificio se asientan sobre un montículo artificial de ocho o nueve metros, así que un temporal recorre los niveles bajos y se retira mientras todo lo de arriba sigue seco.
Sí. El Elba sube y baja aquí más de tres metros dos veces al día, a cien kilómetros del mar, y el puerto siempre ha trabajado a ese compás.
Hay asientos y acceso a cubierta. El viento sobre aguas abiertas es notablemente más frío que en las calles, así que merece la pena llevar una capa incluso en verano.