Experiencia seleccionada · Abu Dabi
Abu Dabi, EAU
Un perfil urbano de apenas una vida de edad, visto desde la planta setenta y cuatro de las torres por las que saltó un coche de cine, sobre ocho kilómetros ganados al mar.
Explore the Jumeirah at Etihad Towers and its observation deck, known for world-class shopping, dining and stunning views. A five-tower complex, this ultra-modern architecture is home to luxury rooms, dining and leisure. Go to the observation deck, the highest of its kind in the city, located on the 74th floor and enjoy panoramic views of Abu Dhabi from its vantage point.
Una vuelta completa de horizonte desde una de las plantas públicas más altas de la ciudad
Un ascensor que te deja arriba en un momento
Terrazas a ambos lados del cristal, con telescopios para afinar los detalles
Una visita corta que encaja fácil junto a cualquier otro plan del día
Una entrada con hora para el mirador de lo alto de Etihad Towers, en la planta setenta y cuatro de la torre que alberga también el hotel Jumeirah. Las terrazas, interiores y exteriores, miran al oeste sobre el Golfo, y la mayoría pasa allí entre media hora y una hora.
Un ascensor te sube directamente y, a partir de ahí, la visita la organizas tú. Hay telescopios fijos, paneles que nombran lo que estás viendo y tanto un salón acristalado como aire libre. Es un mirador, no una atracción con recorrido: llegas, miras, averiguas qué es cada cosa y bajas.
Las fotografías de esta costa a finales de los años cincuenta muestran un poblado de pescadores y buscadores de perlas, con casas de hoja de palma y un fuerte. En 1958 se encontró petróleo mar adentro y todo lo que se ve desde el cristal se construyó después. La ciudad de abajo tiene más o menos la edad de una vida humana, algo que conviene tener presente mientras identificas las torres: nada de lo que ves es más antiguo que un bisabuelo.
En 2015, Fast and Furious 7 lanzó un deportivo por las plantas altas de una torre, por el aire y hasta la siguiente. Son estas torres: cinco, de alturas deliberadamente distintas, terminadas en 2011. El salto no era real, pero la elección del edificio sí: era el conjunto más alto de la corniche y el único con las torres lo bastante juntas para que el plano resultara verosímil.
El paseo marítimo que se curva abajo mide unos ocho kilómetros y es casi todo terreno ganado al mar: esa franja entera de parque, carretera y playa era agua salada hace pocas décadas. Tierra adentro, las cúpulas blancas de la Gran Mezquita marcan el horizonte, y en un día claro se ven las islas del este. Justo debajo está el hotel de escala palaciega con su propia marina, una referencia útil para situar todo lo demás.
De media tarde al ocaso es el tramo más concurrido y también el de mejor luz, así que ambas cosas llegan juntas. Fotografiar por el lado acristalado pelea con los reflejos; la terraza exterior lo resuelve. Las tardes de verano fuera son de verdad calurosas y casi todo el mundo acaba en la parte interior. La entrada no admite cancelación una vez reservada, así que conviene cerrar antes las fechas.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
De media hora a una hora es lo normal. No hay recorrido que seguir: subes, te empapas de la vista, identificas lo que puedes y bajas cuando quieras.
Casi todo es posterior a 1958, cuando se encontró petróleo mar adentro. Las fotos de unos años antes muestran casas de hoja de palma y un fuerte donde ahora están las torres.
Sí. La película de 2015 lanzó un coche por las plantas altas de una torre y por el aire hasta la siguiente. El salto estaba trucado, pero los edificios son estos cinco, terminados en 2011.
La curva de la corniche abajo, las cúpulas blancas de la Gran Mezquita tierra adentro, las islas del este en día claro y, justo debajo, el hotel de escala palaciega con su marina.
No: se construyó hacia el mar. Parque, calzada y playa se asientan sobre relleno, y por eso la orilla dibuja una curva tan regular en lugar de la línea irregular de una costa natural.
Las dos están abiertas. La exterior es mejor para fotografiar porque el cristal refleja, pero en una tarde de verano la mayoría se refugia dentro.
De media tarde al ocaso, que es también cuando mejor está la luz. A primera hora del día hay más calma y más nitidez en la distancia.