Experiencia seleccionada · Colombo
Colombo, Sri Lanka
Una jornada larga por la carretera que los británicos construyeron para quebrar el último reino cingalés, con final en el lago que su rey postrero excavó a un coste humano atroz.
See the Temple of the Tooth and all the mystical ancient treasures inside
Learn about the cultural significance of the relics within the temple from your guide
Immerse yourself in the city's fascinating history and culture as you traverse its streets
Comfortable round trip transportation included - no need to worry about how to get around!
El trayecto desde Colombo hacia las tierras altas, con el campo abriéndose
Tiempo en Kandy en torno al lago, el centro y los mercados
La posibilidad de visitar los recintos del templo, según la hora y las normas de vestimenta
Añadidos opcionales que suelen contratarse en destino, como el Jardín Botánico Real y una función de danza
El traslado de regreso a Colombo el mismo día
Kandy queda a unos ciento quince kilómetros tierra adentro desde Colombo y unos quinientos metros más arriba, en unas colinas que la mantuvieron independiente tres siglos después de que la costa cayera ante los europeos. Ir y volver en un día es sobre todo una cuestión de carretera, y la carretera tiene su propia historia.
El vehículo sale de Colombo y remonta la principal vía del interior, por la tierra baja y luego por el paso hacia las colinas. Hay tiempo en la propia Kandy, en torno al lago y las calles de detrás, y la misma carretera de vuelta por la tarde.
Lo que conviene saber antes de arrancar. El reino de Kandy sobrevivió a portugueses y holandeses porque los ejércitos no lograban subir a esas colinas y mantenerse abastecidos. Cuando los británicos lo tomaron por fin en 1815, lo primero que hicieron fue levantar esta carretera —empezada en 1820 y terminada en 1832— precisamente para que tropas y cañones alcanzaran el interior en días y no en semanas. La torre que pasas en lo alto del puerto conmemora al ingeniero que abrió el trazado en la pared de roca. Las montañas dejaron de proteger a Kandy en cuanto existió la carretera.
La diferencia práctica entre una buena jornada y una mala. La distancia sugiere dos horas; la realidad son tres o cuatro, y bastante peor si te encuentras el tráfico matinal de Colombo a la salida. Arrancar antes de que amanezca es lo que hace posible tener algo de tiempo en Kandy. Te damos la hora de recogida la víspera, y es más temprana de lo que casi nadie espera.
Dicho con honestidad. El ferrocarril a Kandy sube el mismo escarpe por una línea trazada en la década de 1860 y es de los mejores viajes en tren de Asia; la carretera atraviesa pueblos y atascos. Esto es un viaje por carretera y, si el paisaje desde la ventanilla es el objetivo de tu día, el tren lo hace mejor. Lo que da la carretera a cambio son puertas, flexibilidad y un vehículo esperando cuando quieras marcharte.
Merece saberlo mientras lo rodeas. No es natural ni antiguo: el último rey lo mandó excavar en 1807, anegando los arrozales que alimentaban la ciudad, y lo hizo con trabajo forzado. A los nobles que se opusieron los empalaron a lo largo de la orilla. Ocho años después esos mismos nobles entregaron el reino a los británicos antes que conservarlo a él, que es la parte menos comentada de cómo terminó el último Estado independiente de Sri Lanka. El pretil bajo con aberturas que corre junto al agua es suyo, y nunca se terminó.
El montaje es transporte y tiempo, no entradas. El acceso al recinto del templo, a los jardines botánicos y a cualquier función se resuelve ese día y aparte, y que las zonas interiores del templo estén abiertas depende de la hora a la que llegues. Lleva rupias en efectivo.
Las seis a ocho horas de conducción del viaje de ida y vuelta marcan el marco, y son las horas que pasas en Kandy las que deciden si esto es una jornada de diez horas o de catorce. La recogida es temprana y el regreso cae por la tarde-noche; te damos ambas horas la víspera, cuando quedan fijadas las paradas del día.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
De tres a cuatro horas en cada sentido para unos ciento quince kilómetros, y peor si sales con el tráfico matinal de Colombo. Madrugar es lo que permite tener tiempo real en Kandy.
La construyeron los británicos entre 1820 y 1832, justo después de tomar el reino de Kandy, para que tropas y artillería llegaran deprisa al interior. Hasta entonces las colinas habían mantenido independiente al reino durante tres siglos.
Por paisaje, sí. La línea que sube el escarpe es de las mejores de Asia, mientras la carretera atraviesa pueblos y tráfico. La carretera da a cambio flexibilidad y un vehículo esperando.
Es de 1807, excavado por orden del último rey sobre los arrozales que alimentaban la ciudad y con trabajo forzado. A los nobles que se opusieron los empalaron en su borde, y ocho años después esos nobles entregaron el reino a los británicos.
No. Esto cubre transporte y tiempo en la ciudad. Los accesos al templo, al jardín y a las funciones se resuelven aparte ese mismo día, así que lleva rupias en efectivo.
Con seis a ocho horas de conducción en total, el regreso cae por la tarde-noche, y te damos la hora exacta la víspera.