Experiencia seleccionada · Kuala Lumpur
Kuala Lumpur, Malasia
Un cerro explotado por excremento de murciélago acabó siendo uno de los sitios hindúes más importantes fuera de la India, y sus famosos colores son de 2018.
Discover Malaysian countryside on a half-day tour.
Visit the mysterious limestone caves — Batu Caves.
Explore the beautiful natural scenery of Kuala Lumpur's suburbs.
Visit local showrooms displaying traditional artifacts and silk clothing.
Un vehículo privado, así que el horario lo pones tú
Comentario sobre cómo se extendió la capital hacia sus afueras
Un cerro calizo con pasado industrial bajo un presente religioso
La caverna principal, abierta al cielo por un extremo
Santuarios menores a pie de calle por delante de los que pasa casi todo el mundo
Cuatro horas y media en coche privado desde el centro de Kuala Lumpur, con la ciudad exterior de camino a Batu Caves, tiempo en el complejo de templos y la subida a la caverna principal.
Antes de que aquí hubiera templo alguno, estas cavernas se explotaron por el guano de murciélago. Durante la segunda mitad del siglo XIX los depósitos se extrajeron y se vendieron como abono a las plantaciones y huertas de la ciudad en crecimiento, y el cerro era un enclave industrial y no sagrado.
Conviene subir los escalones con ese dato encima. La cámara inmensa de arriba, abierta al cielo por un extremo, la conocían los jornaleros chinos, los temuan que llevaban muchísimo más tiempo usando el cerro y los topógrafos coloniales, todos antes de que se convirtiera en uno de los sitios hindúes más importantes fuera de la India.
El santuario lo fundó hacia 1890 un comerciante indio de Kuala Lumpur, y la elección del lugar no fue arbitraria. Se vio que la entrada de la cueva principal recordaba al vel, la lanza que porta Murugan, a quien está dedicado el templo, y que un accidente natural se leyera como el arma de un dios fue razón suficiente.
La comunidad que creció alrededor era en su mayoría de jornaleros tamiles traídos a Malaya para el caucho y el ferrocarril, y el templo se convirtió en el eje de su calendario religioso. De ahí nace el enorme festival por el que se conoce el sitio, que sigue atrayendo a multitudes muy por encima de la capacidad de cualquier templo corriente.
Los escalones son famosos hoy por sus colores, que son recientes. Se repintaron en franjas vivas en 2018, y la obra se hizo sin la autorización de las autoridades de patrimonio, ya que el cerro está dentro de un área protegida.
La polémica que siguió fue real y resume algo del lugar: Batu Caves es a la vez un templo en activo que responde ante su comunidad, un sitio patrimonial que responde ante el Estado y una fotografía que varios millones de personas al año vienen a hacerse. Esas tres cosas no siempre se llevan bien.
Hay que llevar hombros y rodillas cubiertos, y abajo hay pareos si te hace falta. La subida son 272 escalones, empinados por tramos y calurosos a cualquier hora, así que lleva agua y tómatelo con calma.
Los macacos de la escalinata son oportunistas. Cualquier cosa a la vista en la mano —una bebida, un tentempié, un móvil mal agarrado— es un objetivo, y lo sensato es sencillamente no llevar nada al descubierto durante la subida.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Para extraer guano. Durante la segunda mitad del siglo XIX los depósitos de murciélago se sacaron y se vendieron como abono a las plantaciones y huertas de la ciudad en crecimiento.
Todo el mundo de por aquí, en la práctica. Una cueva explotada por jornaleros no es ningún secreto: el cerro estaba en mapas de topografía y en libros de cuentas mucho antes de aparecer en ningún relato devocional.
Por la forma de la entrada. En el hinduismo tamil el lugar no se elige por conveniencia: tiene que declararse a sí mismo, y aquí la roca lo hizo.
Un comerciante indio afincado en Kuala Lumpur, hacia 1890. La comunidad que se formó alrededor era sobre todo de jornaleros tamiles traídos a Malaya para el caucho y el ferrocarril.
No. Se repintaron en franjas vivas en 2018; antes de eso la escalinata era lisa.
Sí. La obra se hizo sin permiso de patrimonio, ya que el cerro está dentro de un área protegida, y la disputa que siguió fue seria.
Son 272 escalones, empinados por tramos y calurosos a cualquier hora. Lleva agua y sube despacio en vez de competir con quien tengas al lado.
Son oportunistas y vigilan las manos. Bebidas, tentempiés y móviles mal agarrados acaban desapareciendo, así que no lleves nada al descubierto en la subida.