Experiencia seleccionada · Roma
Roma, Italia
Máquinas que nunca se construyeron en vida suya, dos que por fin se probaron y funcionaron, y cuadernos despedazados y dispersos por Europa tras su muerte.
Don't miss out the life-size replicas of his most renowned masterpieces are on show in various exhibition halls
Come and enjoy the works of one of the world's most famous Renaissance men firsthand
Learn the original concept behind some of today's modern machinery based on Da Vinci's creations
To bring home as a souvenir, visitors can purchase exclusive merchandise from the museum's souvenir shop
Una cincuentena de sus inventos reconstruidos a tamaño real
Cinco salas temáticas, con máquinas voladoras y espejos
Espacios multimedia con audio, proyecciones y hologramas
Contexto sobre su pintura junto a la ingeniería
Audioguía digital y wifi incluidos
Una entrada a la Leonardo da Vinci Experience, cerca del Vaticano, donde una cincuentena de sus máquinas se han construido a tamaño real a partir de los dibujos y se reparten por cinco salas, con espacios multimedia y una audioguía para el móvil.
Entras cuando te viene bien y recorres las salas a tu ritmo. La audioguía funciona en tu propio teléfono, descargada al llegar por la red del museo, así que lleva auriculares. No va contigo ningún guía. La mayoría emplea entre una hora y noventa minutos.
Lo que ves son reconstrucciones. Leonardo dibujaba sin parar y construía muy poco: las máquinas voladoras, el carro de combate, el aparato de buceo y el tambor mecánico eran diseños sobre papel, casi ninguno intentado. Algunos no pueden funcionar tal como están dibujados: un ser humano no da la relación potencia-peso que exige la máquina de alas batientes, y el tornillo aéreo habría hecho girar al piloto en vez del rotor.
Su paracaídas, una pirámide rígida de madera forrada de tela, se construyó según la especificación original y se saltó con él en el año 2000 desde tres mil metros. Voló estable, y quien lo probó dijo que era más suave que una campana moderna. Su ala delta se construyó y voló en 2002. Ambos llevaban cinco siglos en el papel sin que nadie lo comprobara.
Una de las cosas más simples de aquí es el puente autoportante: vigas rectas entalladas y cruzadas de modo que la propia carga las traba, sin cuerda, clavos ni juntas de ningún tipo. Unos soldados podían tenderlo sobre un río y desmontarlo después. Los niños entienden cómo se sostiene antes que los adultos.
Sus notas van de derecha a izquierda en escritura especular, legibles al acercarlas a un espejo. Era zurdo, y escribir así evitaba que la mano arrastrara la tinta fresca: la explicación más sencilla y probablemente la cierta, aunque el secretismo siempre ha sido la teoría más atractiva.
Se conservan unas siete mil doscientas páginas, que se estiman en torno a un tercio de lo que escribió. Se heredaron, se dividieron, se vendieron, se reencuadernaron en órdenes distintos y se dispersaron por Europa, y por eso su trabajo sobre un mismo asunto puede estar repartido en varios volúmenes de varios países. Un cuaderno pertenece hoy a un magnate del software y se expone en público cada pocos años.
Lleva el móvil cargado y tus propios auriculares, porque la audioguía va ahí. El recorrido es interior y no depende del tiempo. La cancelación es gratuita hasta un día antes.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
No te acompaña ningún guía. El comentario es una descarga que reproduces tú, así que importan más los auriculares y la batería que llegar pronto.
No: son reconstrucciones a tamaño real hechas a partir de sus dibujos. Diseñaba sin parar y construía muy poco; casi ninguna de estas se intentó en vida suya.
Varios son físicamente imposibles de accionar por una persona, y el museo lo dice en las cartelas en vez de disimularlo. Otros son sólidos y sencillamente nunca se intentaron.
Sí. Su paracaídas se construyó según la especificación original y se saltó desde tres mil metros en el año 2000, volando estable, y su ala delta se construyó y voló en 2002.
Vigas rectas entalladas y cruzadas de modo que la carga las traba entre sí. No hay cuerda, clavo ni junta en ninguna parte, y se puede desmontar y llevar.
Era zurdo, y escribir de derecha a izquierda mantenía la mano fuera de la tinta fresca. El secretismo es la explicación más romántica, pero la práctica es más probable.
Unas siete mil doscientas páginas, en torno a un tercio del total. Los cuadernos se dividieron, vendieron y reencuadernaron tras su muerte, así que un mismo asunto puede estar repartido en volúmenes de varios países.