Experiencia seleccionada · Macao
Macao, Macao
Un cono que se recorre bajando, obra del arquitecto de la pirámide del Louvre, con un planetario que abrió siendo el más nítido de su clase en el mundo.
See amazing science exhibits
A learning experience for the whole family!
Kids will enjoy the interesting exhibits and learn more about science!
Una docena de salas hechas para accionarse, no para observarse
Un único recorrido en descenso, sin volver sobre tus pasos
Arquitectura de uno de los proyectistas más conocidos del siglo XX
Un teatro de cúpula con pedigrí técnico real
Un plan que no depende del tiempo que haga fuera
Una entrada de día para el Centro de Ciencia de Macao, en el frente marítimo, con una docena de salas interactivas sobre física, astronomía, robótica y las ciencias de la vida cotidiana, dentro de uno de los edificios más singulares del territorio.
Visita libre, bajo techo y con aire acondicionado, y casi todo pensado para manipularse más que para leerse. Una familia con niños en edad escolar llena buena parte del día; un adulto a buen paso lo ve en dos o tres horas.
El centro es un cono truncado, y las salas no se apilan como plantas. Discurren por una única rampa en espiral que sube por dentro del cono, así que subes en ascensor hasta arriba y bajas caminando sin interrupción a través de las exposiciones, con el vacío central abierto a tu lado todo el rato. No hay que volver sobre los pasos ni decidir qué planta toca ahora: esa decisión la toma el edificio.
El arquitecto fue I. M. Pei, autor entre otras cosas de la pirámide de vidrio del Louvre y de la Torre del Banco de China en Hong Kong. Nació en Cantón, se crio en Hong Kong y Shanghái y volvió a construir aquí ya tarde en una carrera de unos setenta años. El cono es característico suyo: un sólido geométrico simple, un corte diagonal potente y la luz natural usada como material de construcción.
La cúpula junto al cono principal alberga un planetario que en su inauguración fue reconocido como el teatro celeste estereoscópico de mayor resolución del mundo: astronomía en tres dimensiones proyectada sobre el interior de una cúpula y no sobre una pantalla plana. Tiene programación propia y entrada aparte de las salas.
Las piezas están hechas para tocarse: generadores accionados a pedales, rompecabezas mecánicos, una sala de robótica, montajes de meteorología y ciencias de la tierra con cosas que mover. Nada está tras un cristal salvo que no quede más remedio. El visitante previsto es un niño de diez años con curiosidad, y el centro lo asume abiertamente, que es justo por lo que los adultos suelen disfrutarlo.
Junto a las salas permanentes hay un espacio temporal que cambia varias veces al año y suele ser donde aparece el material más nuevo: ciencia reciente, tecnología actual y muestras itinerantes de otras instituciones.
El planetario es entrada aparte y sus pases tienen horarios fijos, así que decide pronto si quieres uno y organiza las salas alrededor. Todo es accesible sin escalones gracias a la rampa, y la visita entera transcurre bajo techo, lo que la convierte en un recurso fiable con el calor del verano o con lluvia fuerte.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Dos o tres horas a buen paso; las familias con niños en edad escolar suelen quedarse casi todo el día, porque prácticamente todo está para manipularse.
Porque las salas van por una única rampa en espiral que sube por dentro de un cono. Subes en ascensor y bajas caminando de forma continua por las exposiciones, sin desandar el camino.
I. M. Pei, arquitecto de la pirámide del Louvre y de la Torre del Banco de China. Nació en Cantón y construyó aquí ya tarde, en una carrera de unos setenta años.
Al inaugurarse fue reconocido como el planetario estereoscópico de mayor resolución del mundo: astronomía en tres dimensiones proyectada sobre el interior de una cúpula. Tiene entrada aparte y pases a horas fijas.
Está pensado exactamente para ellos. Generadores de pedales, rompecabezas mecánicos, robótica y montajes de ciencias de la tierra están hechos para tocarse, no para mirarse.
Sí. La zona de muestras rotativas se renueva a lo largo del año, de modo que quien vuelve encuentra contenido distinto del que vio, a menudo llegado de otros museos.
No. Los pases de cúpula se venden aparte de la entrada general, así que organiza los horarios si quieres uno.