Experiencia seleccionada · Berlin
Berlin, Alemania
La fundadora fue encarcelada durante el Terror y obligada a moldear cabezas de gente que conocía; una figura actual aún lleva cuatro meses y 250 medidas.
Enter the world of Madame Tussauds Berlin where you'll find lifelike replicas of the world's most famous faces.
Various themes and definitely there is a theme that's perfect for you.
A variety of famous figures are displayed for you to see and pose with them.
Party together and capture all the precious memories with your family and friends!
Visit zones that represent different aspects of global pop culture.
Más de ciento veinte figuras, locales e internacionales
House of Berlin Colors, un decorado construido en torno a la cultura de la ciudad
VIP Party, una escena inmersiva pensada para las fotos
Un recorrido por libre con fondos preparados en todo el trayecto
Una entrada al Madame Tussauds de Unter den Linden, con más de ciento veinte figuras, las salas dedicadas a Berlín y el decorado de fiesta. Se recorre a tu ritmo y se fotografía lo que quieras, con una excepción que se explica más abajo.
Entras cuando te viene bien, sigues el recorrido por las salas temáticas y te quedas lo que quieras. No hay guía ni horarios fijos. La mayoría emplea unos noventa minutos; quien fotografía en serio, bastante más.
Marie Grosholtz nació en Estrasburgo en 1761 y aprendió a modelar cera en París siendo niña. Era lo bastante buena como para que la llamaran a Versalles a enseñar arte a la hermana del rey, y allí vivió nueve años. Después llegó la revolución: fue detenida y le raparon la cabeza en preparación para la guillotina antes de quedar libre.
Para demostrar lealtad al nuevo régimen la obligaron a sacar moldes de cabezas cortadas, trabajando sobre los cadáveres de personas a las que había conocido en persona: el rey, la reina y más tarde Robespierre, que la había mandado a prisión. Aquellas máscaras fueron la base de su colección. Llevó la exposición entera a Gran Bretaña en 1802, la paseó durante treinta y tres años y solo la fijó definitivamente en Londres en 1835.
Una figura moderna empieza con una sesión: cientos de medidas, cientos de fotografías y ajuste de color para ojos, piel y pelo. La cabeza se modela en arcilla, se saca el molde y se funde en una mezcla de cera de abeja. El pelo se implanta hebra a hebra y lleva unas cinco semanas por sí solo. De principio a fin, una figura ocupa unos cuatro meses.
La cera bajo luz intensa se lee más grande que la carne, así que las figuras se modelan un par por ciento por debajo de las medidas reales del retratado. La corrección es invisible hasta que te pones al lado de una y la escala te parece inesperadamente exacta en vez de inesperadamente rara.
La sede de Berlín abrió en 2008 con una figura de Hitler sentado a un escritorio en un decorado de búnker, deliberadamente nada glamurosa y tras una barrera. A los pocos días de abrir, un visitante le arrancó la cabeza. Se reparó y volvió a su sitio, y desde entonces la norma de la casa es que en esa sala no se hacen fotografías. Es un rincón pequeño y sobrio dentro de un edificio por lo demás alegre.
El recorrido es interior, sin escalones y funciona con cualquier tiempo, lo que lo convierte en una opción fiable para una tarde lluviosa en Berlín. Las bolsas van a taquillas en la entrada. La cancelación es gratuita hasta un día antes.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Unos noventa minutos a ritmo normal. No hay guía ni recorrido con horario, así que quien fotografía con cuidado querrá más tiempo.
Sí. Marie Grosholtz, nacida en Estrasburgo en 1761, aprendió a modelar cera de niña, pasó nueve años en Versalles enseñando arte a la hermana del rey y más tarde fue detenida y preparada para la guillotina antes de quedar libre.
Obligándola a moldear las cabezas cortadas de los guillotinados para demostrar lealtad, incluidos el rey, la reina y finalmente Robespierre. Aquellas máscaras mortuorias fueron la base de la exposición que paseó por Gran Bretaña treinta y tres años.
A partir de una sesión con cientos de medidas y fotografías, un modelado en arcilla, un molde y una fundición en mezcla de cera de abeja. El pelo se implanta hebra a hebra durante unas cinco semanas, y el proceso completo ronda los cuatro meses.
Porque se modelan un par por ciento más pequeñas que la persona real. La cera bajo luz intensa se lee más grande que la piel, así que reducirla ligeramente hace que las proporciones parezcan correctas.
Una sala. La sede de Berlín tiene una figura de Hitler deliberadamente sobria en un decorado de búnker; un visitante le arrancó la cabeza a los pocos días de la apertura de 2008, y allí no se hacen fotografías.
Del todo: el recorrido es interior y sin escalones, lo que lo hace una opción segura para una tarde lluviosa.