Experiencia seleccionada · Da Nang
Da Nang, Vietnam
Media jornada en un conjunto de templos que se recorre con letras asignadas por una misión francesa, dispuesto frente a un pico sagrado, donde los desagües de los pedestales revelan en qué consistía el rito.
Un conjunto en ruinas catalogado por grupos con letras y no por nombres
Edificios recogidos por la misión que ya no están en pie
Una alineación con el pico que cierra el valle
Pedestales tallados para el desagüe ritual, todavía legibles
Una salida privada por delante de la llegada de los autocares
Una hora hacia el interior desde la costa, en una hondonada cerrada
Media jornada privada desde Da Nang al santuario de My Son, el conjunto de templos hindúes en ruinas del reino cham, en una hondonada de montaña a una hora hacia el interior.
Los grupos de edificios están rotulados A, B, C, D y así sucesivamente, y esas letras no son chams. Se las asignó una misión francesa a comienzos del siglo XX, cuando el conjunto fue cartografiado y catalogado tras aparecer bajo el bosque.
De modo que el plano que llevas en la mano recoge cómo ordenó las ruinas una institución europea, no cómo entendía el lugar la gente que lo construyó. Los nombres de grupo, los números de muro y las designaciones de torre vienen todos de aquel trabajo de campo, y un guía que te explique qué significan las letras te está entregando un fragmento de la historia moderna del sitio, no de la antigua.
Parte de lo que aquella misión documentó ya no existe, y por eso sus dibujos y fotografías son el único registro que queda de varios edificios.
El valle no es un claro cualquiera. El santuario ocupa una hondonada con un pico en su cabecera, y los templos se dispusieron en relación con esa cumbre.
En la cosmología que los chams heredaron de la India, una montaña es el eje del mundo y la morada del dios, y un río que baja de ella lleva esa santidad aguas abajo. Aquí están las dos cosas, y por eso los reyes construyeron en este punto durante casi mil años en lugar de en algún sitio más cómodo, y por eso la línea de cresta de alrededor forma parte de la arquitectura y no del paisaje.
El objeto principal de cada torre santuario no era la estatua de una figura, sino un linga de piedra alzado sobre un pedestal cuadrado.
El rito consistía en verter agua sobre esa piedra, y los pedestales están tallados con un canal y un caño saliente que sacaba el líquido a través del muro de la torre, donde se recogía y se llevaba como bendición. Esos caños se conservan en varias bases y, en cuanto reconoces uno, los interiores arruinados dejan de ser cuartos vacíos y pasan a ser instrumental.
Madrugar lo es todo. El valle está cerrado y retiene el calor, los templos no tienen sombra y los grupos de autocar llegan a media mañana; una salida privada te pone por delante de los dos problemas.
Un vehículo eléctrico va desde la entrada hacia los grupos, y a partir de ahí se camina por terreno irregular, con ladrillo y raíces al descubierto.
Hay zonas valladas que seguirán estándolo, así que el recorrido no es cuestión de preferencias. En las torres en pie lo normal es llevar hombros y rodillas cubiertos, porque para algunos visitantes siguen siendo lugares de culto.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Llevan designaciones repartidas por los estudiosos que catalogaron las ruinas tras despejarlas, y no nombres usados por quienes rindieron culto aquí.
No. Registran cómo ordenó las ruinas una institución europea, no cómo pensaban los chams su propio santuario.
Porque varios de los edificios que documentó ya no están en pie, así que sus dibujos y fotografías son el único registro que queda de ellos.
Tiene un pico en su cabecera y un río que baja de él, lo que en la cosmología que los chams heredaron de la India lo convierte en morada del dios y en terreno sagrado.
Directamente. Los templos se dispusieron en relación con esa cumbre, así que la línea de cresta forma parte de la arquitectura y no del fondo.
Un linga de piedra sobre un pedestal cuadrado, y no la figura de una divinidad.
Desagües. El agua vertida sobre la piedra salía por un caño en el muro de la torre y se recogía como bendición.
Lo más temprano posible. El valle retiene el calor, en los templos no hay sombra y los grupos de autocar llegan a media mañana.