Experiencia seleccionada · Shanghái
Shanghái, China
Una escalinata calculada para que nunca veas peldaños y rellanos a la vez, una vía sagrada que rodea a un rival milenario y ladrillos firmados por quienes los hicieron.
Una antigua capital a menos de noventa minutos de Shanghái
Una escalinata con un truco óptico deliberado
Una aproximación imperial que tuvo que hacer sitio a una tumba anterior
Seis siglos de control de calidad, legibles en los ladrillos
Las salas de examen que decidían quién gobernaba China
Un día de doce horas de Shanghái a Nankín y vuelta en tren de alta velocidad, con guía local en la ciudad: el mausoleo de Sun Yat-sen en la ladera, la tumba Ming con su vía sagrada curva y el barrio del Templo de Confucio junto al río Qinhuai.
Alrededor de una hora y cuarto de tren en cada sentido, que es lo que hace posible plantearlo como excursión de un día. En Nankín la jornada es caminar y traslados cortos, con bastante subida en el mausoleo. Lleva el pasaporte: hace falta para recoger y usar billetes de tren en China.
La aproximación al mausoleo de Sun Yat-sen es una escalinata de trescientos noventa y dos peldaños en ocho tramos. El diseño hace algo deliberado: desde abajo, mirando hacia arriba, solo ves escalones y ningún rellano; desde arriba, mirando atrás, solo ves rellanos y ningún escalón. El arquitecto ganó el encargo en un concurso abierto y murió a los treinta y cinco años, antes de que se terminara la obra. Vista desde el aire, la planta del conjunto dibuja una campana.
La vía sagrada que lleva a la tumba Ming no va recta, algo tan inusual que resulta único entre las tumbas imperiales. Rodea una colina, y esa colina es el túmulo funerario de un gobernante muerto más de mil años antes. En vez de arrasarla, se cuenta que el fundador de los Ming la dejó donde estaba comentando que aquel viejo rey podía montar guardia en su puerta. El camino está flanqueado por parejas de animales de piedra, alternando de pie y arrodillados.
La muralla Ming de Nankín es la más larga jamás construida y buena parte sigue en pie. Lo notable es administrativo: cada ladrillo se estampó con el nombre del obrero que lo moldeó, el del capataz que lo revisó y el del funcionario responsable de la partida. Un ladrillo defectuoso podía rastrearse hasta una persona. Muchos de esos sellos siguen siendo legibles seis siglos después.
Junto al Templo de Confucio se levantaba el mayor recinto de exámenes imperiales del país, con más de veinte mil celdas individuales: cada una, una caja de ladrillo apenas suficiente para sentarse, donde los candidatos quedaban encerrados días enteros para escribir los ejercicios que decidían su carrera. Se han reconstruido varias, y son más pequeñas de lo que cualquiera espera.
Los billetes de tren y las entradas a los recintos se gestionan aparte salvo que se indique en tu reserva. El día es largo y va marcado por un horario, así que el calzado cómodo importa más de lo habitual, y los escalones del mausoleo no se pueden esquivar.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Alrededor de una hora y cuarto en cada sentido. Esa velocidad es la razón de que una excursión a Nankín desde Shanghái funcione, y deja un día entero en la ciudad.
Sí. En China hace falta pasaporte para recoger y usar billetes de tren, y en la estación no hay forma de sortearlo.
Son 392 peldaños en ocho tramos, dispuestos de modo que desde abajo solo se ven escalones y desde arriba solo rellanos. Además, la planta del conjunto dibuja una campana vista desde el aire.
Porque rodea el túmulo de un gobernante muy anterior. Se cuenta que el fundador de los Ming lo dejó donde estaba comentando que aquel viejo rey podía guardarle la puerta: una decisión única entre las tumbas imperiales.
Llevan nombres estampados: el del obrero, el del capataz que lo revisó y el del funcionario responsable de la partida. Un ladrillo defectuoso llevaba hasta una persona concreta, y muchos sellos siguen legibles.
El mayor de la China imperial, con más de veinte mil celdas junto al Templo de Confucio. A los candidatos se les encerraba en cajas de ladrillo apenas suficientes para sentarse, durante días seguidos.
Solo si tu reserva lo indica. Los billetes y las entradas se gestionan aparte del guía y de los traslados locales.