Experiencia seleccionada · Singapur
Singapur, Singapur
El jardín cuyos ensayos con caucho levantaron una industria, híbridos con nombre de jefes de Estado, un invernadero que enfría y una flor nacional hallada por azar.
Cientos de especies y cultivares en una sola colección vallada
Terrazas e invernaderos dispuestos para fotografiar a cualquier altura
Una casa refrigerada con plantas que no sobrevivirían al clima local
Caminos cortos y de poca pendiente, con bancos y sombra
Una entrada con hora al Jardín Nacional de Orquídeas, la colección vallada de la parte alta del Jardín Botánico de Singapur. Cientos de especies e híbridos entre céspedes aterrazados e invernaderos temáticos, y la mayoría lo recorre en una o dos horas.
Un paseo libre por caminos pavimentados que suben con suavidad entre parterres y casas de exhibición, con bancos y sombra cada poco. Los carteles explican lo que estás viendo. El jardín botánico de alrededor está abierto al público sin entrada; este recinto es la parte que se cobra, y guarda la colección que justifica el rodeo.
En 1888 el jardín contrató a un director llamado Henry Ridley, que dio con la forma de sangrar los árboles del caucho en espiga, extrayendo el látex sin matar el árbol. Después se pasó años endosando semillas e instrucciones a plantadores escépticos de toda la región, con tanta insistencia que le apodaron el Loco Ridley. En tres décadas la península producía la mayor parte del caucho del mundo. Toda una industria empezó como un experimento botánico en este sitio.
El jardín mantiene un programa de cruce de orquídeas desde 1928 y, desde los años cincuenta, bautiza los híbridos nuevos con el nombre de visitantes ilustres. Ya hay cientos: primeros ministros, monarcas, activistas, estrellas de cine, cada uno un cultivar registrado de verdad y con su placa. Es diplomacia ejercida mediante taxonomía vegetal, y no hay otra colección en el mundo que lo haga a esta escala.
La Cool House reproduce las condiciones de un bosque nuboso de montaña tropical: frío, húmedo, permanentemente nebulizado. En Europa un invernadero existe para mantener calientes las plantas tropicales; aquí existe para mantener frías las plantas de altura, en un país que nunca baja de los veintitantos grados. Entrar en él es el mayor cambio de temperatura del recinto.
La Vanda Miss Joaquim, elegida flor nacional de Singapur en 1981, no se creó en un laboratorio. Surgió como híbrido natural en un jardín particular en 1893 y la advirtió la mujer cuyo nombre lleva. Fue el primer híbrido de orquídea registrado aquí, y la planta que se exhibe desciende de aquella plántula fortuita.
La visita es libre y no incluye comentario. Los caminos están pavimentados y tienen poca pendiente, y hay sombra, pero el centro del día sigue siendo caluroso. La mayoría viene a fotografiar, y la primera hora de la mañana da la mejor luz sobre las terrazas. Esta entrada no admite cancelación una vez reservada.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
De una a dos horas para la mayoría. El recorrido es un paseo libre por caminos pavimentados que suben poco a poco entre las casas de exhibición y las terrazas.
No hace falta. Solo se cobra este recinto vallado; pasear por el resto del parque no exige billete alguno, y mucha gente combina ambas cosas en la misma mañana.
Un director nombrado aquí en 1888 dio con el sangrado en espiga, que extraía el látex sin matar el árbol, y después se pasó años convenciendo a los plantadores de adoptarlo. La industria regional del caucho salió de ese trabajo.
El jardín cruza híbridos desde 1928 y los bautiza con el nombre de visitantes ilustres: ya son cientos, cada uno un cultivar registrado con su placa. Ninguna otra colección lo hace a esta escala.
Un invernadero que enfría en vez de calentar y recrea un bosque nuboso de montaña tropical para orquídeas de altura. En un país que nunca baja de los veintitantos grados, es el punto más frío del recinto.
Apareció como híbrido natural en un jardín particular en 1893, la advirtió la mujer cuyo nombre lleva y fue el primer híbrido de orquídea registrado en Singapur. Se declaró flor nacional en 1981.
No: la entrada cubre solo el acceso y la visita es libre. Los carteles explican las plantaciones a medida que avanzas.