Experiencia seleccionada · Shanghái
Shanghái, China
Un tipo de casa nacido de una crisis de refugiados, dragones de jardín con cuatro garras para esquivar la pena capital y calles nombradas para que el mapa de China te oriente.
The tour begins with a visit to the Bund which for years was the symbol of Shanghai.
Then you will walk to Yuyuan Garden, one of the finest private gardens in China, known for its classic landscape architecture.
Yuyuan Old Street:-Stop at a market that sells birds and crickets, as well as an antique market, where you can rummage for bargain items.
Former French Concession
Callejones residenciales además del malecón fotogénico
El recinto del bazar en torno al jardín Yu, a pie
Avenidas sombreadas de la Concesión que parecen otra ciudad
Un guía capaz de explicar aquello por delante de lo que pasas
Cuatro horas sin vehículo y sin cola fija a la que sumarte
Un paseo de cuatro horas por el viejo Shanghái, todo a pie: el Bund y la vista hacia Pudong, las callejas y el bazar en torno al jardín Yu, los pasajes residenciales de la vieja ciudad china y las calles arboladas de la antigua Concesión Francesa.
Cuatro horas de caminar en llano, a un ritmo que deja parar. Te encuentras con el guía en un punto acordado, no te recogen. La ruta dedica tiempo a propósito a callejas corrientes donde vive gente, y no solo a las fachadas que salen en las fotos.
En sus primeros años, los asentamientos extranjeros debían alojar solo a extranjeros, mientras la población china vivía en la ciudad amurallada del sur. Ese arreglo se vino abajo en la década de 1850, cuando la rebelión Taiping empujó a cientos de miles de refugiados hacia los asentamientos en cuestión de meses. Los propietarios levantaron deprisa vivienda en hilera barata para acogerlos, y la forma que salió de ahí —una casa adosada de estilo británico envuelta alrededor de un pequeño patio chino— fue la vivienda estándar de Shanghái durante el siglo siguiente.
Estas casas se llaman shikumen, «puerta de piedra», por el pesado marco pétreo de cada entrada. No dan a calles sino a callejones estrechos, y esos callejones funcionan como habitaciones compartidas: ropa tendida en cañas de bambú de lado a lado, verdura preparada en el escalón, partidas de cartas, bicicletas, conversaciones que van de una ventana alta a otra. Muchas están hoy subarrendadas habitación por habitación. Pasa sin alboroto: son casas, no piezas de museo.
El jardín Yu lo mandó hacer un funcionario Ming como regalo de retiro para su padre. Llevó casi veinte años y se comió casi todo lo que la familia tenía. Sus muros están rematados por dragones ondulantes de teja gris, y esos dragones tienen cuatro garras, no cinco, porque el cinco estaba reservado al emperador y usarlo era asunto de pena capital. Se cuenta que, al ser interrogado, el dueño insistió en que aquellas criaturas no eran dragones en absoluto, sino algo que simplemente se les parecía.
Los nombres de las calles de la Concesión se sustituyeron en los años cuarenta con un esquema sencillo que sigue funcionando: las que van de norte a sur llevan nombres de provincias chinas y las que van de este a oeste, nombres de ciudades. Una vez lo sabes, puedes orientarte en cualquier punto del centro de Shanghái con solo leer una placa.
Las avenidas de la Concesión las plantó de plátanos la administración francesa, y aquí se les sigue llamando plátanos franceses, aunque la especie sea el mismo plátano de sombra que hay por toda Europa. Se eligieron por la sombra y por lo rápido que crecen, y son la razón de que esas calles no se parezcan en nada al resto de la ciudad en verano.
Lleva calzado cómodo: esto es un paseo a pie y en ningún momento hay vehículo. La entrada al jardín Yu se gestiona aparte, y los callejones están más animados y más vivos por la mañana.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Una casa adosada con un pesado marco de piedra en la puerta, que da a un callejón estrecho y no a una calle. Combina la planta de la hilera británica con un pequeño patio chino, y fue la vivienda estándar de Shanghái durante casi un siglo.
La rebelión Taiping empujó a cientos de miles de refugiados hacia los asentamientos extranjeros en la década de 1850. Los propietarios levantaron hileras baratas a toda prisa para alojarlos, y el híbrido resultante se quedó.
Sí, muchos habitación por habitación. La colada, la cocina y las partidas de cartas ocurren en el propio callejón, y por eso el paseo pasa sin ruido en vez de tratarlo como un decorado.
Porque las cinco garras eran monopolio imperial y usarlas podía costar la vida. Se cuenta que el dueño alegó que las criaturas de su muro no eran dragones en absoluto.
Las calles de norte a sur llevan nombres de provincias chinas y las de este a oeste, nombres de ciudades. El esquema es de los años cuarenta y todavía te dice hacia dónde miras.
No. El tour cubre el guía y el recorrido a pie por el recinto y el bazar; el jardín en sí se gestiona aparte.
Ninguno: son cuatro horas caminando en llano de principio a fin. Te encuentras con el guía en el punto acordado en vez de que te recojan.