Experiencia seleccionada · Bali
Bali, Indonesia
Un acantilado que convierte la brisa marina en sustentación constante todo el día, una temporada que decide si alguien vuela y un despegue hecho de coral antes sumergido.
Make the most out of your trip to Bali and join this paragliding adventure in Timbis Beach.
Take hundreds of selfies while flying over the Indian Ocean!
No need to fear as you'll be guided by a professional paragliding pilot.
Enjoy this once-in-a-lifetime opportunity when you book this activity via The Trip Club.
This will definitely an experience you'll remember from your visit in Bali!
Un despegue desde acantilado directo sobre el océano Índico
Un vuelo que no exige experiencia ninguna
Uno de los sitios de ladera más constantes de la región en temporada
Una zona de aterrizaje con personal en tierra
Charla y equipo antes de acercarte siquiera al borde
Un vuelo en parapente biplaza desde el acantilado de Timbis, en la península sur de Bali, con piloto titulado, charla previa y equipo incluido, dentro de una ventana de cuatro horas que deja margen para esperar al viento.
El vuelo en sí se mide en minutos; las cuatro horas existen porque son las condiciones las que deciden cuándo sales. Te sujetan al arnés delante del piloto, corres unos pasos hacia el borde del acantilado y estás en el aire casi al instante: no hay caída, porque aquí el aire sube.
Timbis es uno de los sitios de vuelo de ladera más fiables del Sudeste Asiático, y la razón es pura geometría. La brisa marina entra desde el océano Índico y se encuentra un muro calizo que corre kilómetros a lo largo de la costa. El aire no tiene otro sitio al que ir que hacia arriba, y eso genera una banda de ascendencia constante pegada a la pared durante todo el día. Aquí los pilotos no necesitan térmicas ni motores: necesitan que el mar siga respirando, y lo hace.
Entre abril y octubre aproximadamente, los vientos alisios entran desde el mar un día tras otro y el sitio vuela casi todas las tardes. En los meses húmedos el viento rola y ese mismo acantilado queda inservible. Por eso los vuelos se reservan en una franja y no a una hora, y por eso una cancelación por meteorología aquí es parte normal de la operación y no un fallo.
El acantilado desde el que despegas es coral fósil. Toda esta península meridional es un arrecife que creció en agua somera y quedó alzado sobre el mar por el movimiento tectónico, y de ahí que la roca sea pálida, porosa y llena de fragmentos de concha, y que las playas de abajo ocupen huecos estrechos donde la caliza se ha abierto. Estás planeando sobre un arrecife que antes estaba sumergido.
Todo, en esencia. Tú llevas el arnés y disfrutas de la vista; el piloto se ocupa del despegue, de los virajes a lo largo de la ladera y de la aproximación a la zona de aterrizaje, y suele ofrecerte los mandos un minuto a mitad de vuelo si te apetece. Las velas biplaza son grandes y lentas, y por eso sirven para pasajeros que no han volado nunca.
Hay límites de peso, fijados por la vela y el piloto y no por preferencias: consulta el tuyo al reservar. Lleva calzado cerrado con el que puedas dar unos pasos corriendo y ropa que no ondee. Las fotos y el vídeo suelen ofrecerse como extra con el brazo de cámara del propio piloto. La ventana de cuatro horas es amplia a propósito; lleva algo que hacer por si el viento llega tarde.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Minutos, no horas. La ventana de cuatro horas está para que las condiciones decidan el momento del despegue, no porque estés cuatro horas en el aire.
Porque la brisa marina choca contra un muro calizo de kilómetros y no tiene otro sitio al que ir que hacia arriba. Eso crea una banda constante de ascendencia junto a la pared, sin necesidad de térmicas.
Del todo. Entre abril y octubre aproximadamente el viento entra desde el mar casi a diario y el sitio vuela casi todas las tardes; en los meses húmedos rola y el acantilado queda inservible.
Arrecife antiguo. Todo este cabo creció como coral en agua somera y lo empujó hacia arriba el movimiento tectónico, dejando piedra pálida y porosa llena de fragmentos de concha y playas encajadas en huecos angostos.
Ninguna. Vas enganchado delante de un piloto titulado que se ocupa del despegue, el vuelo y el aterrizaje, y las velas biplaza son grandes y lentas a propósito.
Sí, los fija la vela y el piloto. Consulta el límite aplicable al reservar y no el mismo día.
Los vuelos se retrasan dentro de la ventana o se reprograman. Las cancelaciones por meteorología son rutina en cualquier sitio de vuelo de ladera y no indican que algo haya salido mal.