Experiencia seleccionada · Phi Phi Islands
Phi Phi Islands, Tailandia
Islas que hace veinte mil años eran cerros sobre una llanura, macacos que bucean a por moluscos y una playa hecha por completo de trozos del propio arrecife.
Seis lugares en un día, con dos paradas de snorkel
Una bahía famosa vista desde el mar en vez de con cola en tierra
Acantilados y cuevas pasados lo bastante cerca como para leer la roca
Una playa de cascajo coralino que premia mirar de cerca
Tripulación que reordena o sustituye paradas según las condiciones
Un circuito de ocho horas en lancha rápida por el archipiélago de Phi Phi y la isla Khai: un paso frente a Maya Bay desde el agua sin desembarcar, los acantilados de Viking Cave y Monkey Beach, snorkel en Pileh y Bamboo Island y rato de playa en Khai.
Seis sitios en un día, algo posible únicamente por la embarcación. Una lancha rápida navega al triple de velocidad que las barcas tradicionales de estas aguas, así que la jornada se organiza para cubrir terreno y no para quedarse mucho rato en ningún sitio. En este itinerario Maya Bay se ve desde el mar: no hay desembarco.
Hace veinte mil años podrías haber venido andando. El nivel del mar estaba más de cien metros por debajo, la plataforma de Andamán entre estas islas era tierra firme y las torres calizas por las que navegas se alzaban como cerros aislados sobre una llanura costera que llegaba más allá de Phuket. El mar la inundó al fundirse los hielos, ahogando la llanura y dejando en pie la roca más dura. El agua que cruzas es somera en todo el trayecto: las islas son los puntos altos de un paisaje que sigue ahí abajo.
Los macacos de Monkey Beach no son simplemente monos de playa. Esta población busca comida en el mar: vadean, nadan y bucean a por moluscos y cangrejos, y algunos individuos cruzan a nado tramos de agua abierta entre rocas. Muy pocas poblaciones de monos en el mundo se alimentan de la zona intermareal, y ver a uno dar la vuelta a una piedra con el agua por la rodilla te reordena la idea de lo que es un mono.
La arena de Bamboo Island no es arena en sentido geológico. Coge un puñado y verás fragmentos —ramas de coral cuerno de ciervo, trozos de concha, púas de erizo—, porque la playa son los propios restos del arrecife, lanzados por los temporales y molidos durante décadas. La isla se cierra al visitante una parte de cada año para que el arrecife y la playa se recuperen.
El ritmo es el producto. Una barca de cola larga da unos ocho o diez nudos; las lanchas que se usan aquí van al triple, lo que convierte un circuito de dos días en uno de ocho horas. Lo que pierdes es quietud y silencio; lo que ganas es el archipiélago entero en una sola jornada.
Si te mareas, siéntate hacia popa: la proa es la que más golpea con oleaje. En la lancha hay poca sombra, y la luz reflejada en la arena clara y el agua somera pega mucho más de lo que sugiere el cielo. El cierre estacional de Bamboo Island implica que la ruta puede cambiar sin aviso, y la tripulación sustituirá esa parada por otra en vez de cancelar el día.
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No. En este itinerario la bahía se ve desde el agua al pasar; las paradas de baño y snorkel están en otros puntos de la ruta.
Sí. Hace veinte mil años el nivel del mar estaba más de cien metros por debajo y la plataforma entre ellas era una llanura costera. Las torres por las que navegas eran cerros que se alzaban sobre ella.
Que se alimentan del mar. Esta población vadea, nada y bucea a por moluscos y cangrejos, y cruza tramos de agua abierta entre rocas: un comportamiento que muy pocas poblaciones de monos muestran.
Geológicamente no. Es coral y concha rotos, lanzados por los temporales y molidos durante décadas, y por eso distingues fragmentos reconocibles en un puñado.
Bamboo Island cierra parte de cada año para que el arrecife se recupere, y el estado del mar puede descartar otras paradas. La tripulación sustituye por otra en vez de cancelar.
La velocidad es lo que hace posibles seis paradas en un día: alrededor del triple que las barcas tradicionales de aquí, lo que convierte un circuito de dos días en uno de ocho horas.
Sí. Las tasas de parque nacional y de desembarco se cobran en las islas y no siempre entran en la reserva.