Experiencia seleccionada · Kandy
Kandy, Sri Lanka
En qué consiste el día, por qué existen los huérfanos, dónde se centran las críticas a este lugar y qué alternativa orientada a la liberación hay en el país.
Visit the Pinnawala Elephant Orphanage and see Asia's largest herd of captive elephants
Learn how the orphanage cares for the many elephants and how they rescue them
Take a wonderful stroll in the botanical gardens afterward and admire the huge collection of orchids
Elefantes asiáticos vistos de cerca en el centro de rescate
Las sesiones programadas de baño en el río
Contexto sobre rescate y rehabilitación por parte del personal o de tu guía
Un trayecto corto y paisajístico desde Kandy con tiempo para fotos y un refrigerio
Ocho horas fuera de Kandy para ver una de las mayores manadas cautivas de elefantes asiáticos que existen. Es una jornada sencilla y un espectáculo realmente impresionante. También recibe críticas sostenidas y, como vas a decidir si le dedicas un día, lo honesto es exponer tanto lo que ocurre como en qué consiste la polémica.
El transporte, la entrada y el acompañamiento se fijan por reserva en este tour y no de forma fija para el producto. Cuando alguno no forma parte de la tuya, se organiza antes del día y no en la puerta.
Sri Lanka alberga varios miles de elefantes salvajes en un país intensamente cultivado, y el choque entre ambos es el peor del mundo: cada año mueren varios cientos de elefantes y bastante más de un centenar de personas en conflictos por los cultivos y la tierra. Las crías se separan de las manadas, caen en pozos y canales de riego o resultan heridas por agricultores que protegen sus campos. Pinnawala se creó en los años setenta para acoger a un puñado de esos animales. Hoy alberga muchas veces esa cifra, la mayoría nacidos allí mismo.
Los puntos fijos son las sesiones de baño, normalmente a media mañana y a media tarde, cuando la manada baja andando por el pueblo hasta el río. Esa breve procesión por la calle es lo mejor de la visita y se mira desde el borde de la carretera. En el río los animales pasan unas dos horas en el agua mientras los visitantes observan desde terrazas por encima. El biberón a las crías se hace a horas fijas y se cobra aparte donde se ofrece.
En tres cosas. Los animales adultos permanecen encadenados en distintos momentos del día; los cuidadores llevan un instrumento con gancho que se usa para dirigir al elefante por presión; y el centro se ha convertido en una operación de cría más que en una vía de vuelta a la naturaleza, con apenas animales liberados. Quienes lo defienden señalan la supervivencia de huérfanos que habrían muerto y décadas de atención veterinaria. Quienes lo critican sostienen que un lugar que produce crías nacidas en cautividad ya no hace lo que su nombre describe. Ambas posturas se sostienen de buena fe, y puedes mirar y juzgar por ti mismo.
En otro punto del país, en Udawalawe, un centro de tránsito acoge crías huérfanas, mantiene el contacto humano deliberadamente al mínimo, las alimenta tras barreras y las devuelve al parque nacional cuando tienen edad. Los visitantes miran la comida desde lejos y no pueden tocar nada. Varios cientos de animales han vuelto al medio salvaje desde allí. Queda más lejos de Kandy y ofrece muchísimo menos contacto, que es exactamente su razón de ser.
Fíjate y verás qué pocos animales con colmillos hay. En los elefantes asiáticos solo los machos desarrollan colmillos, y en Sri Lanka la proporción que los tiene ronda uno de cada diez, la más baja de toda el área de distribución de la especie. La explicación habitual son siglos de retirada selectiva —los machos con colmillos eran capturados, comerciados y matados—, que dejaron una población descendiente en su mayoría de los que no los tenían.
Ve a la sesión de la mañana si puedes, antes del calor y de la gente. Lleva calzado cerrado, mantén las bolsas cerradas y cuenta con que las terrazas del río estén llenas. Ojo: aquí la cancelación exige tres días de aviso y no el habitual.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Se fijan por reserva en este tour, y lo que no forme parte de la tuya se organiza antes del día y no al llegar.
Normalmente a media mañana y a media tarde. La manada baja andando por el pueblo hasta el río, que es la parte más vista de la jornada, y después los animales pasan unas dos horas en el agua.
Porque tiene el peor conflicto entre humanos y elefantes del mundo. Cada año mueren varios cientos de elefantes y bastante más de un centenar de personas en disputas por cultivos y tierra, y las crías quedan separadas, heridas o atrapadas.
El encadenamiento de adultos durante el día, el instrumento con gancho que usan los cuidadores para dirigir a los animales y el giro del rescate hacia la cría, con casi ninguna liberación. Los defensores señalan huérfanos que sobrevivieron y décadas de atención veterinaria.
Sí, un centro de tránsito en Udawalawe mantiene el contacto humano al mínimo, alimenta a las crías tras barreras y las libera en el parque nacional. Varios cientos han vuelto. Queda más lejos y ofrece a propósito mucha menos cercanía.
Solo los machos asiáticos los desarrollan, y en Sri Lanka apenas uno de cada diez machos los tiene, la tasa más baja de la especie. La explicación habitual son siglos de captura y muerte de los machos con colmillos.
Tres días, más aviso del que exigen la mayoría de las excursiones de la zona. Tenlo en cuenta si tus planes aún se mueven.