Experiencia seleccionada · Pattaya
Pattaya, Tailandia
Un día en uno de los mayores parques acuáticos de Asia, con el nombre de una epopeya con la que el público tailandés ha crecido, bajo una colina con un Buda dorado de 130 metros.
Visit the largest water park in Thailand, the Ramayana Water Park in Pattaya.
Splash in crystal clear pools and go on a variety of rides.
Ramayana Water Park is a great weekend get-away for the whole family!
Ramayana Water Park boasts 21 unique water slides for an unforgettable water adventure.
Relax by the pool surrounded by stunning natural landscapes at this Thailand water park opening in May 2016.
You can opt for a shared roundtrip transfer from Pattaya for a hassle-free trip.
Atracciones que van del paseo suave a la caída casi vertical
Una temática sacada de una epopeya que el visitante tailandés sabe de memoria
Un Buda dorado en el acantilado, visible desde las plataformas altas
Una zona poco profunda para los pequeños, lejos de las atracciones grandes
Sombra, asientos y sitios donde comer repartidos por el recinto
Una entrada de día completo al Ramayana Water Park, en las afueras de Pattaya, que se canjea con tu e-ticket en la puerta principal. Una sola admisión cubre todo el recinto durante el día, para adultos y para niños.
Un recinto enorme —de los mayores parques acuáticos de Asia— dispuesto alrededor de un lago al pie de una colina, lo que significa distancias reales entre atracciones y mucho caminar entre baño y baño. Si llegas pronto, la primera hora o dos está casi vacío; a mediodía, lo más largo de los toboganes estrella es la cola.
El Ramayana no es aquí un adorno prestado. La versión tailandesa es el Ramakien, adaptado durante siglos y fijado bajo el rey Rama I en la década de 1790; sus escenas cubren los muros del templo real de Bangkok. La antigua capital, Ayutthaya, tomó su nombre de Ayodhya, la ciudad de Rama, y todos los reyes de la dinastía actual llevan el título de Rama. Los gigantes y los guerreros mono del parque salen de una historia con la que el público tailandés ha crecido, no de una importada para la ocasión.
Mira hacia el interior desde las plataformas altas: la loma que se ve es Khao Chi Chan, una colina caliza con una imagen del Buda de 130 metros tallada en su pared e incrustada en oro, trazada con láser y terminada en los años noventa. La cantera que hirió el acantilado vino antes; la imagen se hizo como respuesta.
El agua del tobogán no está para salpicar. Funciona como un cojinete, una lámina lo bastante fina para levantar al usuario de la superficie y que casi nada roce. Importa más el caudal que la pendiente, y por eso las bombas no paran y el parque entero es un circuito cerrado de agua que vuelve a subir sola. Eso explica también los límites de estatura y peso anunciados en cada atracción: esas cifras salen de cómo se comporta a velocidad un cuerpo de determinada masa en un radio dado, no de una prudencia genérica.
Haz las atracciones grandes en las dos primeras horas, reserva el río lento para el calor de la tarde y deja la piscina de olas para cuando las piernas ya no den más. El hormigón y las pasarelas queman de verdad bajo los pies a mediodía, y la luz reflejada en el agua quema más rápido que ese mismo sol en tierra: una camiseta de licra hace más que una crema que te acabas quitando en cada baño.
La entrada es única para la fecha que reserves, así que salir y volver no suele ser posible. Todo lo de dentro —comer, guardar cosas, tener sombra— se resuelve allí mismo y no con esta entrada, y llegar al parque y volver corre de tu cuenta.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
De los mayores de Asia, montado alrededor de un lago al pie de una colina. Cuenta con distancias reales entre atracciones y bastante caminata.
Del Ramakien, la versión tailandesa del Ramayana, fijada bajo el rey Rama I en la década de 1790. Ayutthaya se llamó así por Ayodhya, la ciudad de Rama, y todos los reyes de la dinastía actual llevan el título de Rama.
Khao Chi Chan, una colina caliza con una imagen del Buda de 130 metros tallada en la pared e incrustada en oro. Se trazó con láser y se terminó en los años noventa, después de que la cantera hubiera herido la roca.
El agua es un cojinete, no un adorno: una lámina lo bastante fina para levantar al usuario de la superficie. Importa más el caudal que la pendiente, así que las bombas no paran y el parque recircula el agua en circuito cerrado.
Porque la velocidad y la altura que alcanza un cuerpo en una curva dependen de su masa. Las cifras anunciadas en cada atracción salen de ahí, y se comprueban arriba de las escaleras.
Pronto. La primera hora o dos está casi vacío, y a mediodía lo que consume tiempo son las colas y no las atracciones.
Cuenta con una sola visita: la puerta escanea tu entrada una vez, para la fecha que elegiste.
Sí, una zona de agua poco profunda con toboganes pequeños, separada de las atracciones principales.