Experiencia seleccionada · Kioto
Kioto, Japón
La línea sobrevive porque quedó obsoleta: cuando en 1989 el ferrocarril principal se enderezó con túneles, la vía junto al río se quedó sin trabajo y dos años después reabrió como ruta panorámica.
Get to enjoy a wonderful journey between Saga and Kameoka aboard the Sagano Romantic Train!
As you move along the tracks, you'll discover many of Kyoto's natural gems and lush landscapes.
Make sure to bring a camera so you can take pictures of sublime nature, especially the Hozugawa River.
Un trazado cuya ineficiencia es justo lo que lo hace valioso
Bancos de madera y marcha lenta en vez de un interior moderno de cercanías
Un vagón en el que nada se interpone entre uno y el barranco
Rápidos visibles abajo con embarcaciones abriéndose paso
Flor o arce amontonados en ambas laderas en las semanas justas
Recogida resuelta en la estación principal y no dejada a su cuenta
Un billete para el ferrocarril panorámico de Sagano, el tren de costados abiertos que recorre el desfiladero del Hozugawa al oeste de Kioto, con recogida concertada en la estación de Kioto. El trayecto dura unos veinticinco minutos a lo largo de unos siete kilómetros, entre las estaciones de Saga y Kameoka, y es una de las pocas atracciones de la ciudad cuyo interés depende por completo de lo que la ventanilla no tiene.
Esta es la parte que conviene saber. La vía no se tendió para turistas. Era un tramo en servicio de la línea principal de San'in, y seguía el río porque era el único paso posible: cada curva del trazado es una curva del desfiladero.
En 1989 el ferrocarril se desvió a un trazado más rápido y recto, abierto con túneles, y el viejo tramo junto al agua quedó de golpe sin función. En vez de levantar los raíles, se reabrió en 1991 como línea panorámica. Justo aquello que lo hacía ineficiente —no atravesar nada, dar el rodeo en cada meandro— es hoy toda la razón para subirse. De la línea nueva no se ve absolutamente nada.
Una pequeña locomotora diésel arrastra cinco coches, todos con bancos de madera y una marcha sin prisa. El último, el número cinco, va abierto por los costados: sin cristal en las ventanas, sin nada entre uno y el barranco, solo el aire del río y el ruido del tren contra la roca. Va bastante más frío y bastante más ruidoso, y merece planearse si el tiempo acompaña.
Laderas boscosas y empinadas, el río corriendo verde y rápido abajo, algún rápido con barcas bajándolo y, en las semanas adecuadas, cerezos en flor o color de arce amontonado en ambas vertientes. El otoño aquí es de verdad excepcional, y la afluencia va en proporción. Entre temporadas el desfiladero está más tranquilo, más verde y bastante más fácil para conseguir sitio.
El tren no circula todos los días: cierra los miércoles y durante el invierno, y el servicio depende del tiempo de la jornada. Mucha gente hace la ida en tren y la vuelta río abajo en barca, que lleva bastante más tiempo y se contrata aparte. En los coches cerrados los asientos van asignados; el coche abierto funciona de otro modo, así que conviene preguntarlo al recoger el billete. Lleve más abrigo del que pide la ciudad, porque en el desfiladero hace frío y en el último vagón más.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Unos veinticinco minutos, cubriendo alrededor de siete kilómetros entre los dos extremos de la línea.
Porque se tendió como ferrocarril en servicio antes de que los túneles permitieran un camino más recto.
La línea principal se trasladó a un trazado más rápido perforado en las laderas, y la vía junto al río se quedó sin función.
En 1991, como servicio panorámico y no como línea regular de viajeros.
No lleva cristal en los huecos, así que no hay nada entre usted y el barranco.
No. Cierra los miércoles y durante los meses de invierno, y el tiempo puede afectar al servicio.
Mucha gente lo hace, en barca desfiladero abajo, lo que lleva bastante más tiempo y se reserva aparte.
Con más abrigo del que pide la ciudad: el barranco es frío y el vagón abierto todavía más.