Experiencia seleccionada · Pattaya
Pattaya, Tailandia
Un café que flota en vez de apoyarse, en un pueblo que fue una aldea de pescadores hasta los años sesenta.
Snap Instragram-worthy photos of the nice seaview at floating cafe.
Take a break from the busy day and find yourself falling in love with yummy food and beverage here.
Challenge yourself and enjoy the squidding experience on a floating cafe at Tappia.
Reward yourself with the fresh squid sashimi that you caught.
Mesas al nivel del agua y no por encima
Un acceso directo desde el frente marítimo, sin rodeos
Cafés espresso, cold brew y té helado tailandés en el mostrador
La luz de última hora de la tarde sobre el agua
Una plataforma pequeña que se llena y se vacía a lo largo de la tarde
Un café flotante amarrado frente al paseo marítimo de Pattaya, al que se llega por una pasarela corta: café, té helado tailandés y comida ligera que se piden en el mostrador, con mesas justo a ras de agua.
La plataforma flota en vez de apoyarse en pilotes, que es justo la gracia, y la consecuencia es que nunca está del todo quieta. La marea cambia la altura de la pasarela entre la mañana y la tarde. Los barcos que pasan mandan una ola que llega unos segundos después de verlos alejarse, y todo el suelo sube y vuelve a bajar.
Nada de esto es un defecto. Es la diferencia entre un café con vistas al mar y un café que está en el mar, y conviene saberlo antes de dejar una taza llena cerca del borde de la mesa.
La bebida naranja intenso de la carta es cha yen, y su color no viene del té. Es té negro muy cargado, normalmente una mezcla especiada, endulzado con azúcar y rematado con leche condensada y leche evaporada vertidas sobre hielo, y por eso se separa en capas antes de removerlo.
Es bastante más dulce que un té helado de otros sitios, y está pensado así: el azúcar y la leche hacen el mismo trabajo que en el café tailandés, sostener una infusión lo bastante fuerte como para sobrevivir al hielo derretido.
Pattaya fue una aldea de pescadores de unos cientos de personas hasta mediados de los años sesenta. Lo que la cambió fueron los militares estadounidenses que bajaban desde las bases del noreste a pasar sus permisos durante la guerra de Vietnam, y la economía de primera línea de playa que creció a su alrededor. Todo lo que se ve desde esta plataforma —las torres, el paseo, el tráfico de barcos— es posterior a aquello, y por eso un pueblo de una costa habitada durante siglos tiene un aspecto enteramente moderno.
Las plazas son limitadas y no hay reserva, así que cuenta con una espera corta en las horas punta y al atardecer. Llegar hasta aquí corre de tu cuenta: la plataforma está del lado del paseo marítimo y todo se compra en el mostrador. La sombra es parcial y, a ras de agua, el reflejo pega más de lo que parece.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Sí, constantemente. Flota en vez de apoyarse en pilotes, así que la marea cambia la altura de la pasarela a lo largo del día y los barcos que pasan mandan una ola que levanta el suelo unos segundos después.
No, es justamente la gracia: es la diferencia entre un café con vistas al mar y uno que está en el mar. Solo ten cuidado al dejar una taza llena cerca del borde.
Cha yen, el té helado tailandés: té negro muy cargado, normalmente especiado, endulzado y rematado con leche condensada y evaporada sobre hielo, y por eso llega en capas.
A propósito. El azúcar y la leche sostienen una infusión lo bastante fuerte como para aguantar el hielo derretido, la misma lógica que el café tailandés.
No. El aforo es limitado y funciona por orden de llegada, así que cuenta con una espera corta en horas punta y al atardecer.
No. Todo se pide y se paga en el mostrador el mismo día.
Porque casi todo lo es. Fue una aldea de pescadores de unos cientos de personas hasta que a mediados de los sesenta empezaron a llegar militares estadounidenses de permiso, y el frente marítimo creció a partir de ahí.
Parcial. A ras de agua el reflejo pega más de lo que parece, así que lleva protección si piensas quedarte un rato.