Experiencia seleccionada · Pattaya
Pattaya, Tailandia
Cien metros de teca tallada unidos sin un solo clavo, y deliberadamente inacabados para siempre.
Visit this 105 meter high structure, made entirely from wood.
Marvel at the intricate carvings in the temple.
Sightseeing by speedboat around the temple.
Experience from the picturesque aspect.
Técnicas de carpintería usadas a una escala para la que no se pensaron
Talladores trabajando a la vista en paneles destinados a sustituir otros
Cuatro alas, cada una siguiendo una tradición de pensamiento distinta
Un emplazamiento en un cabo con el golfo por tres lados
Un edificio que tendrá otro aspecto en cualquier visita futura
Una visita al Santuario de la Verdad, en el cabo de Naklua, al norte de Pattaya: un edificio de madera tallada enorme, aún en construcción cuatro décadas después, lleno del suelo a la aguja de figuras del pensamiento budista e hindú.
Toda la estructura es de madera —teca y otras maderas duras— ensamblada con caja y espiga y clavijas de madera, al modo de la carpintería tradicional tailandesa, a una escala para la que la carpintería nunca se pensó. No hay dentro ninguna estructura de hormigón escondida.
Cada superficie visible está tallada y nada está moldeado ni fundido. Lo que miras es trabajo de herramienta manual repetido sobre una superficie que se mide en miles de metros cuadrados, hecho por talladores que en muchos casos han pasado su vida laboral en este único edificio.
Las obras empezaron en 1981 y la fecha de finalización se ha ido aplazando una y otra vez, lo que suena a mala gestión y no lo es.
La madera en un cabo expuesto y en clima tropical se degrada. El aire salino, la humedad y el sol atacan las tallas sin descanso, así que los paneles se retiran y se sustituyen según se deterioran: los talleres del recinto no están acabando el edificio, van a su paso. La construcción es permanente por diseño, y los talladores que observas hacen el mismo trabajo que sus antecesores hace décadas.
El Santuario no está consagrado y no hay monjes. Lo levantó un empresario tailandés como declaración de una convicción: que el progreso humano sin filosofía ni comprensión religiosa es hueco.
Las cuatro alas exponen tradiciones distintas —cosmología budista e hindú, los antepasados, los elementos— y las figuras están dispuestas para leerse antes que para venerarse. Tomarlo como el museo de una idea, y no como un santuario, se acerca mucho más a lo que quería su fundador.
Hay que llevar hombros y rodillas cubiertos; en la entrada suele haber pareos para quien llegue sin nada. El casco no es un adorno y conviene llevarlo bien puesto.
La mañana y el final de la tarde son las horas: la talla es muy profunda y el sol bajo mete el relieve en sombra de una forma que el mediodía aplana por completo. El transporte, la guía, las comidas y las propinas quedan fuera de casi todas las reservas para este sitio, así que lleva billetes locales y ten claro cómo vuelves.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Sí. Es teca y otras maderas duras ensambladas con caja y espiga y clavijas de madera, al modo de la carpintería tradicional tailandesa, sin ninguna estructura de hormigón escondida dentro.
Toda superficie visible, y nada moldeado ni fundido. Es trabajo de herramienta manual repetido sobre miles de metros cuadrados.
Porque no puede terminarse. La madera en un cabo tropical expuesto se degrada, así que los paneles se reemplazan según se estropean y los talleres van al paso del edificio en vez de acabarlo.
Por diseño. Los talladores que ves hacen el mismo trabajo que sus antecesores hace décadas y seguirán haciéndolo mucho después de tu visita.
No. No está consagrado y no hay monjes. Lo levantó un empresario tailandés como declaración de que el progreso humano sin filosofía ni comprensión religiosa es hueco.
Como una obra de autor. Todo el programa iconográfico responde a una sola cabeza y a una sola tesis, algo rarísimo en un edificio de este tamaño.
Porque la talla y la obra continúan por encima mientras hay visitantes dentro. Se entrega en la entrada y no es ceremonial.
Temprano o al caer la tarde. Lleva también algo con lo que sujetar bien la cámara: mucha de la mejor talla está alta en los muros y hay poca luz en las salas.