Experiencia seleccionada · Tokio
Tokio, Japón
Un bosque plantado con cien mil árboles donados, barricas de Borgoña apiladas en un santuario y una torre de castillo que el shogunato decidió que la ciudad no necesitaba.
The Hanazono Shrine was founded in the mid-17th century, just happens to be one of the most historical shrines in Japan.
Sensoji temple has a long history, contains many important archaeological historical data.
The Meiji Jingu Shrine is close to Tokyo’s business district, and tourists visit Tokyo’s must-see attractions.
Cuatro barrios contrastados de la ciudad en una sola jornada
Un bosque de santuario con un diseño documentado a un siglo vista
La huella vacía de la torre de castillo más alta de Japón
Un acceso de templo que comercia gracias a un acuerdo de tres siglos
Horarios pensados según el gentío y no según el mapa
Un día privado de ocho horas por el centro de Tokio con guía y vehículo: el santuario boscoso de Meiji Jingu, los Jardines del Este sobre el solar del castillo de Edo, el templo y la calle de puestos de Asakusa, y un recorrido por Ginza.
Cuatro sitios y los trayectos entre ellos, con paseo por grava y caminos llanos en cada uno. El orden se organiza en función del gentío y no de la geografía: Asakusa, en particular, es otro sitio a las nueve de la mañana que a las dos de la tarde.
La arboleda que rodea Meiji Jingu parece antigua y no lo es. Se creó desde cero a partir de 1915 sobre lo que eran campos y marisma, con unos cien mil árboles donados desde todos los rincones del país y plantados por voluntarios. Los proyectistas redactaron un plan a ciento cincuenta años: los pinos de crecimiento rápido con los que empezaron debían ir muriendo y ser sustituidos por el bosque de hoja ancha que crecía debajo, sin más ayuda humana. Un siglo después, va por delante de lo previsto.
Junto al habitual muro de barriles de sake donados hay una segunda pila de barricas de vino de Borgoña. Están ahí porque el emperador al que conmemora el santuario adoptó la comida y la bebida occidentales como parte de la modernización del país, y los productores franceses las enviaron en homenaje. Es el único acceso a un santuario en Japón donde las ofrendas incluyen borgoña.
En los Jardines del Este puedes subir a la base de piedra de lo que fue la torre de castillo más alta jamás construida en Japón. La torre ardió en el gran incendio de 1657, junto con buena parte de la ciudad. El shogunato calculó lo que valdría rehacerla, miró cómo estaba Edo y concluyó que el dinero rendía más en vivienda y cortafuegos para los supervivientes. La base lleva trescientos sesenta años vacía: una ausencia deliberada, no una ruina.
Senso-ji se fundó en 628, después de que dos pescadores sacaran del río una pequeña figura de Kannon. Esa estatua sigue siendo el objeto del templo y nunca se ha expuesto al público; se dice que ni siquiera los sacerdotes la ven. Todo lo demás de aquí —la gran puerta, el farol, la sala— ha ardido y se ha rehecho una y otra vez, la última tras 1945. Las tiendas del acceso nacieron cuando a unas familias del barrio se les concedió el derecho a comerciar a cambio de limpiar el recinto del templo, un arreglo de hace tres siglos.
Ginza toma su nombre de la casa de la moneda de plata trasladada aquí en 1612. Tras un incendio en 1872, el distrito se reconstruyó en ladrillo como escaparate deliberado de un país que se modernizaba, y la costumbre de tratarlo como el lugar donde se exhibe lo más nuevo y lo más caro no se ha perdido nunca.
La entrada a cada sitio se gestiona aparte del tour. Lleva calzado para varios kilómetros de caminata y cuenta con grava bajo los pies tanto en el santuario como en los jardines.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
No. Se plantó desde 1915 con unos cien mil árboles donados sobre antiguos campos y marisma, con un plan a ciento cincuenta años según el cual los pinos iniciales van muriendo y un bosque de hoja ancha los sustituye por sí solo.
Porque el emperador al que se conmemora allí abrazó la comida y la bebida occidentales como parte de la modernización de Japón. Productores franceses enviaron barricas de Borgoña, que están frente al muro tradicional de barriles de sake.
El cimiento de la torre de castillo más alta jamás construida en Japón. Ardió en 1657 y nunca se sustituyó: el shogunato juzgó que reconstruir vivienda y cortafuegos para una ciudad arrasada importaba más.
No, ni tú ni nadie. La figura de Kannon en torno a la que se fundó el templo en 628 no se ha expuesto jamás; el templo que la rodea ha ardido y se ha rehecho muchas veces.
A unas familias del barrio se les concedió el derecho a comerciar en el acceso a cambio de limpiar el recinto del templo. El arreglo tiene unos trescientos años.
Por la casa de la moneda de plata trasladada allí en 1612. Tras el incendio de 1872 el distrito se rehízo en ladrillo como escaparate de la modernización, y desde entonces comercia con ser lo más nuevo y lo más caro.
No. Los accesos a los sitios se gestionan aparte del guía y del transporte.