Experiencia seleccionada · Singapur
Singapur, Singapur
Entrada de un día a un parque que existe porque una licencia de casino venía con condiciones, y lo bastante pequeño para cambiar de idea sobre una cola sin perder veinte minutos andando.
Siete zonas temáticas dispuestas alrededor de una sola laguna
Un parque lo bastante compacto para cambiar de plan sin perder tiempo andando
Atracciones hechas para este sitio, algunas estrenadas aquí antes que en Estados Unidos
Una atracción de lanzamiento con dos vías entrelazadas en torno a una columna
Una isla a la que se llega en monorraíl, en teleférico o a pie
Atracciones cubiertas que sirven de alivio frente a la humedad
Entrada de un día a Universal Studios Singapur, el parque temático de estudios de cine que hay en Sentosa. Siete zonas temáticas rodean una laguna central y todo el conjunto se recorre en bucle a pie, lo que cambia bastante cómo funciona una jornada aquí.
Singapur prohibió los casinos durante toda su historia moderna y dio marcha atrás en 2005, con condiciones. Se emitieron dos licencias, y ninguna era para un casino sin más: las ofertas ganadoras tenían que levantar complejos integrados, centros de ocio en los que el juego fuera un componente entre muchos.
Una de esas condiciones, escrita en la oferta de Sentosa, era un parque de Universal. Por eso está en una pequeña isla turística y no en tierra firme, y por eso abrió en 2010 pegado a hoteles, un acuario y una calle comercial en lugar de alzarse solo en mitad de un descampado como sus hermanos estadounidenses.
Por superficie es de los parques más pequeños del grupo Universal, y el terreno nunca iba a permitir otra cosa. Lo que hizo el operador fue concentrar: buena parte de las atracciones se construyeron específicamente para este sitio y algunas llegaron aquí antes que a ningún otro lugar. La atracción de Transformers abrió un año antes que en California y tres antes que en Florida, y el castillo de cuento del extremo opuesto fue el primero que se construyó en el mundo.
Lo compacto es la ventaja práctica. En un parque grande, cambiar de idea supone veinte minutos de caminata; aquí el otro lado de la laguna queda a unos minutos, así que es realista ir aprovechando las colas en vez de comprometerse con un itinerario a primera hora.
Singapur está a un grado escaso del ecuador, y la consecuencia es que la luz apenas se mueve a lo largo del año: el amanecer y el atardecer varían unos pocos minutos entre enero y julio, de modo que el horario del parque es prácticamente fijo y no hay tardes largas de verano con las que contar.
La otra consecuencia es el ángulo del sol. Durante buena parte del día cae casi vertical, así que la sombra que se encuentra está debajo de algo y no al lado, y las colas cubiertas se notan de verdad frente a las que no lo están.
El calor es constante más que puntual, y lo que desgasta en una jornada entera es la humedad. Beber con regularidad importa más que en latitudes altas, y conviene usar las atracciones cubiertas para recuperarse en vez de dejarlas para el final.
Las tormentas de tarde son frecuentes gran parte del año, y las atracciones al aire libre se detienen mientras hay aparato eléctrico cerca. Suele ser cuestión de esperar, no de perder el día.
Llegar es rápido: la isla está unida a la ciudad por un monorraíl, un teleférico y una pasarela, y la entrada del parque queda a pocos minutos de donde llegan los tres.
Ábrela para elegir fecha y calcular el precio.
Qué cubre el precio y qué conviene presupuestar aparte.
El detalle práctico y las respuestas que la gente pide de verdad.
Estaba escrito en los términos de una de las dos licencias de juego emitidas en 2005, que exigían complejos de ocio y no casinos aislados.
Está entre los más pequeños del grupo por superficie, cosa que responde al terreno disponible y no a una preferencia de diseño.
Ayuda. Cruzar al otro extremo lleva unos minutos, así que puedes reaccionar a las colas en vez de fijar un recorrido a primera hora.
Varias se construyeron para este sitio, y algunas se estrenaron aquí antes que en Estados Unidos, entre ellas la de Transformers y el castillo de cuento.
Apenas. Tan cerca del ecuador la luz varía unos pocos minutos entre estaciones, así que no hay tardes largas de verano con las que contar.
Casi vertical buena parte del día, de modo que la sombra útil está debajo de una estructura y no a su lado, y las colas cubiertas se agradecen mucho.
Las atracciones al aire libre se detienen mientras hay rayos cerca. Suele ser una espera y no el final de la jornada.
En monorraíl, en teleférico o por una pasarela desde la ciudad, y los tres llegan a pocos minutos de la entrada.